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Existen muchas personas que guardan, en su más profunda interioridad, recuerdos de hechos, sucesos o acontecimientos negativos del pasado, con las consecuentes cargas de resentimientos, rencores, deseos de venganza y odios que ello trae aparejado. Sabido es que no hay nada más malo y dañino para nuestra salud que guardar dichas cargas emocionales dentro nuestro; ellas son, por lo general, la causa de infinidad de enfermedades psicosomáticas que inevitablemente se habrán de manifestar con el transcurrir del tiempo.
Respecto de nuestro pasado, tan sólo guardamos dos cosas: los recuerdos de los momentos vividos, que yacen en nuestra memoria y por ende es imposible borrarlos; y las cargas que esos recuerdos nos dejaron en cada uno de sus respectivos momentos.
Tal como decíamos anteriormente, los recuerdos yacen en nuestra memoria y, es obvio, que no pueden ser borrados; pero las cargas energéticas, emocionales o sentimentales que esos recuerdos nos dejaron, esas sí pueden ser liberadas, a efectos de vivir un presente mejor, más digno y más libre; de manera tal que los recuerdos que aun perduren en nuestra memoria, queden vacíos de contenido y ya no puedan afectarnos.
En consecuencia, para poder ser plenamente libres en el presente, es necesario eliminar todas las cargas negativas del pasado.
El Gran Maestro Jesús nos dejó muchas enseñanzas…; respecto del presente tema, entre otras cosas, dijo lo siguiente:
* “… Venid a Mí todos los que estáis afligidos y agobiados, y YO os aliviaré. Tomad sobre vosotros Mi yugo y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Pues Mi yugo es suave y Mi peso es ligero…”.
* “… Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia…; Bienaventurados los puros de corazón, porque verán a Dios…”.
* “… No dudes en hacer las pases con tu adversario mientras estés en camino con él…”.
* “… Si perdonáis a los hombres sus faltas, también vuestro Padre Celestial os perdonará las vuestras. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras faltas…”.
* “… Un nuevo mandamiento os doy: Amaos los unos a los otros. Amaos mutuamente, así como YO os he amado…”.
Todo esto significa que, a pesar de todas las agresiones que recibió de parte de algunos hombres de aquel entonces, Jesús no guardaba nada negativo dentro suyo, pues poseía toda la Sabiduría, toda la tolerancia, toda la comprensión, toda la capacidad de perdonar a los hombres sus faltas y, por sobre todas las cosas y a pesar de todo, un gran amor hacia todos sus semejantes…, inclusive hacia los que lo persiguieron, agraviaron, condenaron y colgaron de la cruz, en la que luego pereció.
Obviamente, no vamos a pretender compararnos nada menos que con el Gran Maestro Jesús…, pero sí podemos seguir sus sabios consejos y liberar toda nuestra pesada carga, que tanto daño puede causarnos.
Para lograrlo, lo primero que debemos hacer, entonces, es perdonar…; pero, ¿qué significa, verdaderamente, perdonar?…. ¿Será acaso, olvidar las cosas del pasado?…. No, nada de eso…, dijimos anteriormente que olvidar es prácticamente imposible, ya que los recuerdos yacen en nuestra memoria…, y la memoria no se puede borrar….; ¿será, entonces, enfrentar a las personas que nos han hecho daño, palmearles la espalda, sonreírles, darles un beso o un abrazo y decirles (de la boca para afuera, claro): “está todo bien, ya te perdoné”, mientras en lo más profundo de nuestra interioridad seguimos guardando sentimientos negativos hacia ellas?…. No, eso tampoco sirve, eso sería sencillamente hipocresía de nuestra parte.
Y, entonces, ¿qué significa perdonar?.
Perdonar significa, sencillamente, eliminar, echar fuera, erradicar en forma total y definitiva todas las cargas negativas del pasado; especialmente, las broncas, los enojos, los rencores, los odios, los resentimientos, los deseos de venganza, etc., etc..
Si logramos liberarnos por completo de esa pesada carga que llevamos dentro nuestro, entonces sí nos sentiremos, tal como enseñó Jesús, libres…, livianos…, misericordiosos…, mansos… y humildes de corazón…; y podremos vivir nuestro presente con absoluta libertad, paz, amor y bienestar interior.
Por eso, decide ahora mismo de qué manera deseas continuar tu vida…: llevando contigo esa pesada carga de emociones y sentimientos negativos…, o eliminarlas y sentirte luego liviano y libre como las aves del cielo.
En caso de que desees eliminar todo ese pesado bagaje de sentimientos y emociones negativas, debes saber que puedes contar con nosotros para ayudarte a lograrlo.


Si, estoy de acuerdo con lo que usted muy claramente especifica, sobre lo que son las cargas emocionales y muy lindo y claro como lo comparas con la palabra de dios. estoy de acuerdo con usted. pero digame como yo puedo lograr liberarme de esas cargas que en estos momentos estoy luchando contra ellas. tengo un problema familiar entre ellas mi hija de 18 años se fue de la casa porque no se entiende con su papa. el papa hacido muy llevadero con ella, y siempre han tenido una buena comunicacion. pero ella ultimadamente pasa mas tiempo afuera que en la casa. ella trabaja pero los dias que no trabaja los quiere tener solo para ella. y ya casi no la vemos. yo estoy muy triste porque estoy entre ella y su papa. la entiendo a ella y tambien entiendo el punto de su papa. el problema es que su papa no sabe como decir las cosas. ejerce demasiada presion y al misma ves yo siento que los empuja a tomar esas decisiones. y para arrematar en cierta forma trata de presionarme. me dice que los hijos en algun momento nos van a dejar y van hacer sus vidas, eso yo lo entiendo. pero no de la manera en que el lo pinta. la presion viene cuando yo como madre me acongojo, lloro, estoy sufriendo, y eso el no lo comprende. hay es cuando me dice si tu quieres que yo me valla yo me voy asi te quedas con ellos y que hagan lo que quieran. yo necesito un consejo de como enfrentar esta situacion.
bueno…ciertamente es uan situación que se presenta con frecuencia, hoy en día, a nivel familiar; sin embargo, cuando se han agotado los argumentos y los sentimientos y emociones se han trastocado evitando el entendimiento, y se ha dado pase a la frustración y a la intolerancia hace falta un mediador que permita que la familia visualice tanto el punto de discordancia como los puntos comunes y puedan utilizar los recusos internos que aun les quedan para encontrar la solución. Una alternativa asertiva sería que buscaran un terapeuta familiar que en 2 ò 3 sesiones pueda encaminarlos, mucha suerte con eso y bendiciones.