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En algún momento, todos nos hemos chupado los dedos luego de arrancarle el último pedazo de carne que quedaba en una pechuga o pierna de pollo a la brasa, que suele ser el plato o ‘banquete’ predilecto a la hora de celebrar en familia.
Recuerdo que, cuando mamá cobraba su mes, nos llamaba a mí y a mis hermanos para decirnos que nos alistemos y preparemos para ir a comerlo. En ese tiempo, tenía cinco años y para mí este plato era simplemente el riquísimo “pollito con papas”.
Luego de que nuestras autoridades se pusieron de acuerdo, decidieron cambiar el Día del Pollo a la Brasa, que inicialmente se celebraría el cuarto domingo de junio, al tercer domingo de julio; es decir, ayer domingo 18 las pollerías del país se llenaron más que nunca.
Aquí tres historias de este plato que valen la pena contar.
LA GRAN AZUL Y EL COMIENZO
El pollo a la brasa nació de la necesidad y la creatividad de Roger Schuler. Él era un ciudadano suizo que llegó a nuestro país tras la Segunda Guerra Mundial. Aquí se hizo cargo de la hacienda Santa Clara, en Chaclacayo, donde criaba pollos.
Pero el negocio no iba bien y quebró, por lo que puso un anuncio en la Carretera Central que decía: “coma todo el pollo que pueda por cinco soles”. La respuesta fue inmediata y La Granja Azul tuvo sus primeros clientes.
El horno que usaba en ese entonces era muy antiguo y se demoraba en cocinar los pollos. Era necesaria una modificación urgente para no perder a los nuevos comensales.
Johnny Schuler, hijo de Roger, contó en el programa “Aventura Culinaria” que su padre visitó a su amigo y compatriota Franz Ulrich, experto en mecánica, y le pidió que construya un horno con características especiales: que tenga barras de fierro capaces de girar en dos direcciones y que pueda soportar el peso de al menos ocho pollos.
Bajo esta concepción nació el pollo a la brasa al estilo peruano: doradito y acompañado por las infaltables papas fritas.
Han pasado 60 años desde que se sirvió el primer plato de pollo a la brasa y en La Granja Azul continúan con la tradición: pollo bebe, solo con sal, horneado al fuego lento y con el mismo maestro pollero de entonces: don Alfredo.
EL POLLO ‘GOMEADO’
El origen del pollo más famoso y golpeado de la televisión es humilde: una verdadera muestra de perseverancia. El Pio’s Chicken abrió sus puertas a fines de 1999, en plena Carretera Central, a la entrada de la zona de Puruchuco, en Ate Vitarte.
Nadie entraba al negocio y difícilmente vendía más que un par de porciones, incluido papitas y salsas. Jorge Rodríguez (el dueño) pensó esto se debía a la poca visibilidad del negocio y el hecho de que los carros pasen a gran velocidad, y fue así que se le ocurrió darle vida al pollo más apanado de la historia.
Con un poco de imaginación diseñó el primer disfraz y lo mandó a confeccionar a una señora del Mercado Central, que le cobró 200 soles por todo el trabajo (mano de obra y materiales). Hoy, esa misma ‘tía’ le pide lo mismo pero en dólares porque “ya es famoso”.
Después, contrató a Óscar Jeronimo, un joven que vive en Ate, para que hiciera de un pollito que baila rap en la carretera. A los pocos meses se hizo tan popular, según contó a El Comercio en una entrevista publicada el 16 de febrero del 2007, que lo invitaron a participar de conciertos de cumbia y folclor.
Cinco años después, fue llevado a la televisión de la mano de Carlos Álvarez y Jorge Benavides para protagonizar una divertida secuencia de “El especial del humor”. A partir de ese momento, el pollo de Pio’s se convirtió en toda una referencia, que se vio reflejada en la cantidad de clientes de la pollería.
Su fama es tal que el último sábado bailó junto a Roberto Martínez en “El Gran Show”. Simplemente, al igual que el plato, este pollo es parte de la cultura popular de nuestro país.
HASTA EN LA CHINA
En los últimos ocho meses, los hermanos peruanos Eduardo y Marco Vargas han inaugurado en Shangái tres locales de su restaurante Brasa Chicken, donde cientos de chinos literalmente se chupan los dedos con el increíble sabor de nuestro pollo.
El objetivo de esta familia, que se ha hecho de un nombre en China a punta de trabajo y esfuerzo, es abrir 20 establecimientos iguales en toda la ciudad y con ello ser la primera cadena de pollos a la brasa al estilo peruano en Asia.
“El pollo a la brasa es universal y los chinos conocen bien este plato. Pero la forma en que está marinado y su preparación al estilo peruano hacen la diferencia. Pronto vamos ver Brasa Chicken por todos lados”, aseguró Marco en una entrevista con El Comercio.
Lo que comenzó como el sueño de una persona se extendió por todo Lima; luego, por todo el Perú, y esperemos que nuestro alado y delicioso amigo pronto esté por todo el mundo. El primer paso ya lo dieron los hermanos Vargas. Feliz Día del Pollo a la Brasa a todos los maestros que hacen que este plato sea emblemático y, sobre todo, bicolor.
Gentileza: Carmela Casapia.




