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De nuevo, el relajante amor me perturba.
Rastrero, incompatible, dulceamargo.
Para ti Atis, es odioso preocuparte
por mí, y revoloteas hacía Andrómeda.
Me parece que a igual a los dioses
es aquel joven que frente a ti
se sienta y escucha de cerca mientras
amable conversas.
Y sonríes seductora. Si, esto
aterra mi corazón dentro del pecho,
pues tan pronto te miro un instante,
como ya me es imposible decir una palabra,
pues mi lengua desfallece; en seguida,
un fuego sutil irrumpe bajo mi piel,
nada veo con mis ojos, zumban
mis oídos,
se me esparce el sudor, un escalofrío
me apresa toda, estoy más pálida
que la hierba y me parece que
falta poco para morir.
Pero todo hay que soportarlo, pues esto es así”
Safo, poetisa lírica griega cuya fama hizo que Platón se refiriera a ella dos siglos después de su muerte como la décima musa.
Pocos datos ciertos se tienen acerca de su vida, de cuya obra se conservan apenas algunos poemas y fragmentos extraídos de citas tardías. Vivió toda su vida en Lesbos, isla griega cercana a la costa de Asia Menor, con la excepción de un corto exilio en Sicilia en el año 593 adC, motivado por luchas aristocráticas en las que se encontraba comprometida probablemente su familia perteneciente a la oligarquía local.
Sus poemas fueron acogidos con entusiasmo desde la antigüedad, se recitaban y se conocían en la Atenas del s. V adC. Otro tanto sucedió mucho más tarde en Roma en donde los poetas latinos alababan sus poemas. Ha sido probablemente la poetisa más traducida y más imitada de la antigüedad clásica.
El contenido amoroso de sus poemas propició toda clase de habladurías y rumores.
La poetisa actuaba como maestra de jóvenes aristócratas, preparándolas para sus casamientos y sus maridos en los Thíasos. Allí aprendían a recitar poesía, a cantarla, a confeccionar coronas y colgantes de flores, etc. A partir de sus poemas, se deduce que la poetisa se enamoraba de sus discípulas y mantenía probablemente relaciones con muchas de ellas.
Safo hablaba en sus poemas de la pasión amorosa de manera desnuda, sin ornamentos, como una fuerza irracional, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas, como los celos, el deseo o una intangible nostalgia, todo ello plasmado delicadamente en su poema más completo conservado, una mezcla de himno y oración, “el himno en honor de Afrodita” o en aquel en el que describe lo que podrían considerarse “síntomas de la enfermedad del enamoramiento”, universal y aplicable a todo enamorado, así como el fragmento en el que confiesa que no hay en el mundo nada más maravilloso que el ser a quien uno ama.
Todo esto la ha convertido en una abanderada del amor entre mujeres.


Alucinante poema de mujer a mujer el mundo esta loco.
Parece que el 2012 esta muy cerca.