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“Todos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte puede ser cuestión de talento”. Varios años antes de que el talento dejara de ser una parábola bíblica para convertirse en un concepto central en recursos humanos y productividad de las empresas, el Premio Nobel de Literatura español Jacinto Benavente llamaba la atención sobre la importancia de ese rasgo que nos distingue como herramienta para mejorar nuestra vida personal y de la organización a la que pertenecemos.
Hoy, los ojos están puestos en la “Guerra por los Talentos”, situación que se presenta principalmente entre las grandes economías desarrolladas y a nivel gerencial, en países como el nuestro.
Sin embargo, con una mirada más calmada y sosegada, y menos belicosa, lo que sucede en la mayoría de las empresas es la presencia de un talento muchas veces escaso para las pretensiones de competitividad, pero con el que se subsiste por hábito, como una situación inevitable, dado el nivel educacional y de competencias disponible en el país.
Ante este panorama, las gerencias empresariales deben tener talento para crear talento. Ponernos en la situación de captar y retener, como un fin en sí mismos, no es suficiente. Existe un inmenso talento en las plantillas empresariales que no es aprovechado, porque tiene sólo formación básica, no recibe capacitación pertinente y se desarrolla en un clima laboral negativo.
Para crear y retener talento es preciso desarrollar:
Funciones que desplieguen las habilidades de las personas: una buena gestión de talentos requiere un ojo aguzado para detectarlo, no desperdiciarlo y ubicarlo en la responsabilidad adecuada. Significa identificar a las personas apropiadas para las funciones y talentos emergentes. Ganará la organización y la motivación de la persona.
Formación: la educación no es suficiente, ni en Chile ni en ninguna parte. Al necesario upgrade de iniciativa personal, la organización debe sumar una capacitación pertinente. No basta con sumar horas para aprovechar subsidios tributarios, sino realizar una capacitación que realce los talentos o bien cree y desarrolle algunos talentos subutilizados, pero necesarios para el devenir empresarial y su competitividad.
Así, un talento con formación adecuada permitirá mejorar la eficiencia, reducir costos e incrementar la productividad. La formación de talentos será el pasaporte para competir en el largo plazo, cuando los precios de nuestros principales minerales retornen a la normalidad y se requiera reducir costos.
Clima laboral: diversos estudios ratifican que un mal clima laboral incide en la productividad de las personas. Un positivo ambiente crea una corriente de transferencia de información y experiencias con las jefaturas y los pares, desarrollando los talentos de las personas. Cabe recordar que en gran medida éstas aprenden en el trabajo de equipo. Cabe recordar que según algunos estudios, sustituir a un empleado cuesta 1,5 veces su salario medio, y los nuevos candidatos demoran un año o más en dominar su labor.
Lo importante es poner los ojos en los recursos que tenemos, estimularlos no sólo a través del precio de su remuneración, y desarrollar el potencial del talento humano en toda la escala laboral. Así se dará un paso importante para alcanzar los objetivos estratégicos del negocio.
Alejandro Toth Nebel
Director Nacional de Capacitación
Universidad Tecnológica de Chile INACAP
http://www.inacap.cl/tportalvp/index.php?t=109&i=2&cc=9454&tm=2



