Psicólogos y Homosexualidad: definiciones y aclaración de conceptos.
Posted on : 23-03-2010 | By : Omar | In : Psicologicemos
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Antes de acercarnos a contestar las variadas interrogantes que se suscitan en torno a este tema, es necesario delimitar primeramente qué se va a entender por homosexualidad. Ni siquiera se puede precisar su incidencia sin una definición operacional previa, puesto que el porcentaje de homosexuales que encuentran los investigadores dentro de la población, depende de cómo la hayan definido.
Algunos autores hablan incluso de Homosexualidades (igualmente como se podría hablar de Heterosexualidades). En una primera mirada, los autores parecieran coincidir en que la ‘homosexualidad’ es la atracción sexual por personas del mismo género. Sin embargo, esta definición es muy vaga y deja muchas interrogantes abiertas. Por un lado, sería homosexual quién se identifica como tal y tiene fantasías sexuales de esta índole, pero no ha tenido nunca conductas homoeróticas y sí heterosexuales? Por otro lado, sería homosexual quién ha practicado sexo homosexual, quién siente una atracción fluctuante hacia personas del mismo sexo sin componentes afectivos, pero que no se auto-identifica como tal?
La problemática no es nada de simple y amerita la aclaración de ciertos conceptos. Habría que empezar por diferenciar la ‘conducta homosexual’ de la ‘atracción sexual’. Una persona puede practicar conductas homosexuales durante un tiempo variable, sin implicar que sea homosexual ni que llegue a serlo; por ejemplo, puede haberlo hecho por experimentar, por buscar sensaciones intensas, en internados o cárceles, en determinadas etapas de la vida o bajo ciertos estados emocionales y/o fisiológicos, entre otras circunstancias especiales.
El comportamiento no necesariamente determina la inclinación ni la identidad. Es la conducta homosexual la que ha existido desde siempre en la historia de la humanidad y en numerosas especies animales. La ‘atracción sexual’ sería el proceso y estado emocional positivo (placentero) que induce al acercamiento a otra persona, generalmente con el propósito de llevar a cabo un contacto sexual. No obstante, dicha atracción puede ser pasajera, fluctuante o ambivalente; por tanto, el concepto de ‘orientación sexual’ podría ser un parámetro más preciso. La ‘orientación homosexual’ sería la inclinación sistemática – en el plano sexual-erógeno, emotivo, romántico o afectivo – hacia personas del mismo sexo. Dicha orientación puede o no expresarse en conductas. En la orientación sexual son más esenciales los sentimientos de atracción que las experiencias sexuales concretas. Quien es homosexual suele reconocer la realidad psicológica y emocional de su orientación (APA).
La orientación difiere del comportamiento por cuanto se relaciona con la auto-imagen. Así se llega a un concepto que juega un rol más relevante, el de ‘identidad’. El término identidad homosexual se refiere a la existencia de sentimientos y actividad erótica hacia las personas del mismo sexo, amén de la aceptación personal de dichos sentimientos y comportamientos (Cohen).
Dada las delimitaciones mencionadas anteriormente, soy partidaria de expresar en forma condicional aquello de la “actividad erótica” en esta definición. Empero, los problemas semánticos continúan. Es así como se sostiene que ‘homosexual’ no es lo mismo que ‘gay’. El sustantivo gay es utilizado principalmente para referirse a hombres que poseen una orientación homosexual, que aceptan su género biológico y que además se identifican con la subcultura gay (Wikipedia). Se relaciona con lo que los especialistas denominan ‘orientación homosexual egosintónica’, definida como la atracción preferente y relativamente estable en el tiempo, por personas del mismo sexo; generalmente acompañada de fantasías y actividad sexual. Lo determinante de la ‘egosintonía’ es la ausencia de conflicto personal respecto de la orientación homosexual, encontrando satisfacción afectiva y sexual en relaciones homoeróticas. Les agrada su orientación sexual, se sienten orgullosos de serlo y se proyectan a futuro como tales. Los posibles conflictos asociados a la homosexualidad son de naturaleza social y no personal, debido al rechazo, la discriminación, la dificultad de encontrar pareja, etc.
La comunidad GAY rechaza el término ‘homosexual’ por ser un neologismo con connotaciones clínicas, por contener reminiscencias de una era en la que las relaciones homoeróticas se consideraban una enfermedad psiquiátrica, por enfatizar el acto sexual, omitiendo todo lo referente a la atracción, relaciones románticas y sobre todo a la cultura gay; por deshumanizar a las personas gays, reduciendo sus pasiones, su estilo vital y su modo de vida al simple acto sexual (Wikipedia). Pero por otra parte, la palabra ‘homosexual’ es usada por algunos para referirse a una persona que, si bien se siente en egosintonía con su orientación sexual, rechaza la subcultura gay y los lugares exclusivos gays.
Más recientemente, un creciente número de especialistas también están haciendo hincapié en la necesidad de distinguir entre ‘gays’ y ‘homosexuales’, aunque en otro sentido. Afirman que la palabra gay indica una identidad sociopolítica. Homosexual, en cambio, es simplemente una descripción de un problema psicológico, de una orientación sexual. Las personas que vienen a nuestra clínica, que buscan una ayuda, tienen un problema homosexual, pero rechazan la etiqueta de gays. No quieren ser llamados gays porque no se reconocen en aquella identidad sociopolítica y con el estilo de vida gay (Nicolosi). Para estas personas acuñaron el nombre de ‘homosexuales no-gays’.
Describen al ‘homosexual no-gay’ como aquel que sufre porque su orientación sexual no calza con su sistema de valores. Se identifica con la identidad social y la forma de vida heterosexual; la definición de si mismo está íntimamente entretejida con la vida familiar tradicional; rechaza la identidad y el estilo de vida gay. Más aún, considera que su progreso personal está muy limitado por sentirse atraído hacia personas de su mismo género. Este hombre ha hecho una elección filosófica y existencial válida de no salir del closet, con el fin de tener un lugar dinámico de crecimiento y de entendimiento propio. No es que se sienta culpable, intimidado ni con miedo (Documentos NARTH). Se trataría de lo que los especialistas denominan ‘orientación homosexual egodistónica’, ya que la persona siente que su inclinación sexual se encuentra en disarmonía o distante de su yo, de su identidad personal.
Al igual que el ‘egosintónico’, el ‘egodistónico’ se siente atraído preferente y establemente por personas de su mismo sexo. La ‘egodistonía’ radica en la presencia de un conflicto personal con la propia homosexualidad. La persona rechaza la atracción y las fantasías homosexuales, muchos no han tenido nunca actividad homoerótica e incluso algunos se reconocen homofóbicos. Sostienen que lo que más desean es canalizar su sexualidad hacia miembros del sexo opuesto.
Por otra parte, algunos autores mencionan la existencia de lo que llaman una ‘homosexualidad ambivalente’. Se manifestaría en un interés sexual, constante o intermitente, por personas de su mismo sexo. Pueden o no presentarse fantasías y conductas sexuales. El nivel de conflicto personal con la homosexualidad es oscilante, es decir, la persona puede sentirse a veces conforme y a veces disconforme con su actitud o conducta homosexual. Se muestra indeciso sobre cuál dirección tomar respecto a su preferencia sexual: no se siente capacitado, o no se atreve a decidir si quiere seguir un estilo homosexual, heterosexual o bisexual.
Por último, el concepto de homosexualidad es también objeto de otras controversias de índole ideológicas. Por ejemplo, las corrientes integristas niegan la existencia de personas homosexuales, aunque admiten la de prácticas homosexuales. Otros enfoques niegan que la orientación sexual de una persona la defina en modo alguno. Como se puede apreciar, el tema es muy complejo y tiene muchas aristas.
A modo de conclusión, la homosexualidad (denomínesela como gay, egosintónica, egodistónica o ambivalente) sería una orientación sexual, en el sentido que existe una relativa coherencia interna entre atracción o deseo sexual, actividad e identidad sexual. Implicaría los siguientes criterios de definición:
Preferencia sexual y afectiva marcada por personas del mismo sexo (pueden existir intereses heterosexuales concomitantes)
Preferencia sistemática, consistente y estable durante un tiempo significativo
Reconocimiento de la realidad psicológica y emocional de la orientación homosexual
Auto-imagen egosintónica o egodistónica de su identidad homosexual, con o sin conflicto interno de índole personal
Pueden o no existir fantasías homosexuales, aunque generalmente están presentes
Pueden o no practicarse conductas homosexuales
Pueden o no existir sentimientos de amor hacia una persona de su mismo sexo
Puede o no existir identificación con la subcultura gay


