
La expresión ’salir del clóset’ proviene de Estados Unidos y representa a los homosexuales (gays o lesbianas) que optan por admitir al mundo su opción sexual distinta.
En Chile, el tema tiene fervientes admiradores así como agresivos detractores. Para muchos, es mejor hablar de ‘quien parece que es’ a tener la certeza, porque resta motivos para descuerar.
Quienes han declarado su opción sexual distinta han demostrado que el gay no tiene porqué ser el amanerado excesivo o la ‘loca de la cartera roja’ que ejerce la prostitución.
¿Cómo explicar a los niños?
El doctor Cuevas explica que si el tema es complejo para los adultos, lo es más aún para los niños. Para ello, lo mejor es: * Explicar paulatinamente a los menores el tema de las opciones sexuales.
* Lo peor es ocultar a los niños la existencia de los hechos biológicos o sociales, ya que de esa forma buscarán otras fuentes de información (lo que los puede conducir al error).
¿Es positivo que personajes públicos declaren que son gays?
Evelyn, 14 años, estudiante: “Sí, es positivo, pero hay que motivar a que se derriben prejuicios, porque a pesar de que sean de la tele, hay quienes igual los van a discriminar”.
Felipe, 14 años, estudiante: “Es muy bueno porque hace auténticos a los personajes que vemos en la televisión y en los diarios. Sirve para que la gente se acostumbre a convivir con respeto a la diferencia”.
María Pía, 16 años, estudiante: “Ayuda mucho, sobre todo al resto de la comunidad gay. Es un incentivo para que no tengan miedo de mostrarse tal como son. A la vez, ayuda a que haya más aceptación”.
Alejandro, 20 años, estudiante: “Cada uno tiene derecho a hacer o decir lo que quiera. Si es gay y lo reconoce es bueno, porque les ayuda a sacarse un peso de encima”.
Paola, 35 años, comerciante: “La homosexualidad está dejando de ser tabú y eso es bueno. También, motiva a otros gays a sincerarse y a la sociedad a aceptarlos con respeto”.
Elliot, 25 años, operario: “Es bueno porque demuestra que hay espacio para la libre expresión. Que lo reconozcan públicamente es un apoyo para quienes no se atreven a decir su verdad”.
El siquiatra Alejandro Cuevas aclara que hay que precisar quién es un homosexual hombre: “Una persona que hace labores de hombre, se comporta como hombre, piensa como hombre y en relación con el sexo le gustan los hombres, por lo que hay que diferenciarlo del travesti o del afeminado”.
Lo mismo ocurre en el caso de las mujeres, donde socialmente se hace más difícil distinguirlas, ya que -por ejemplo- se pueden tomar de la mano, arreglar el pelo, abrazarse o besarse con mayor efusividad.
Si bien hay gays amanerados, de voz fina y vestuario excesivamente unisex, así como mujeres ‘amachadas’, en la mayoría de los casos se trata de personas comunes y corrientes (”a quienes ni se les nota”, como dicen las abuelas).
Es esa condición la que da pie para que se ‘descalifique’ con tanta facilidad a quienes se destacan en algún ámbito. El tratar de “maricón” a un personaje público concita el interés del oyente, más aún si se entregan ‘antecedentes’ (generalmente inventados) respecto de sus parejas o comportamientos privados.
Es por eso que muchos no perdonan a quienes salen del clóset, porque les quitan la posibilidad de seguir descuerándolos. Con la confesión se desmorona el interés que provocan los ‘narradores de secretos, principalmente, de la farándula’.
El doctor Cuevas asegura que en el caso de los gays o lesbianas no hay una patología médica o siquiátrica invalidante. “Aunque exista una atracción por alguien de su mismo sexo, ellos son personas iguales a las demás”, afirma.
“Respecto al concepto de moral, la de los homosexuales es tan íntegra o no como la de los heterosexuales. Incluso, es más, los homosexuales en sus relaciones de pareja suelen ser más rectos, fieles y mucho más sinceros y cohesionados que los heterosexuales”, observa Cuevas.
Según explica el experto “en terapia conductual no existe ningún inconveniente ético o moral para que un homosexual sea un referente de opinión para la sociedad, porque no se les puede discriminar debido a que su conducta sexual no es heterosexual”.
“PANTALLA SOCIAL”
En cuanto a ’salir del clóset’ y declarar la homosexualidad, el facultativo encuentra que esa es la decisión más acertada para quienes les es posible hacerlo.
Explica que “es peor conocer el caso de personas homosexuales que actúan como bisexuales para encubrirse. O sea, se cubren con una pantalla social”. Así, logran construir familias, incluyendo hijos, viviendo una realidad en la que no se sentirán cómodos nunca, porque vivirán con sentimientos de angustia, mucho temor para que nadie conozca su secreto y sosteniendo relaciones homosexuales en la ‘clandestinidad’ (lo que les puede conducir, incluso, a ser objeto de chantajes).
“Se da mucho el caso de quienes mantienen una homosexualidad encubierta toda una vida con una bisexualidad aparente. En esos casos, estas personas no están moral ni éticamente capacitados para emitir juicios ante la sociedad, por todo lo que implica vivir una doble vida”, expresa el siquiatra.
Agrega que “en cambio, si transparentemente se reconoce y vivencia la homosexualidad, no deberían existir problemas patológicos de orden siquiátrico para participar activamente en cualquier actividad o ámbito social”.
ACEPTACIÓN
Explica el profesional que hay numerosos ejemplos de personajes que declararon su homosexualidad y en vez de recibir discriminación se les abrieron más puertas, transformándose en importantes referentes de opinión frente a la sociedad.
En un alto porcentaje, quienes admiten su homosexualidad son personas con respaldo económico propio o familiar (que no corren riesgo de despido laboral); que desarrollan actividades en que son socialmente aceptados (como decoración y belleza) o que, simplemente, les importa ‘un rábano’ la sociedad y viven un tanto marginados en circuitos alternativos.
En Chile los casos más sobresalientes son los del periodista Ítalo Passalacqua; el cantante Giovanni Falchetti; el guionista Pablo Illanes y el fotógrafo Jordi Castell.
En todos los casos mencionados, los profesionales no han sido discriminados y, por el contrario, han ampliado su ámbito de acción.
Más desconocidos son los casos de mujeres, aunque hay profesionales que ya no temen a la condena pública al presentar a sus parejas del mismo sexo.
OPINIÓN EN CONTRA
El sociólogo Pablo Huneeus opina que “la homosexualidad va asociada casi al límite de la pedofilia (aberración sexual) e incluso Freud es uno de los que niega tajantemente la idea de un tercer sexo. Cuando los hombres no logran sobrepasar la etapa de atracción hacia la mujer, se les genera una tranca y tienden a convertirse en narcisistas y a buscar una imagen similar a ellos, o sea del mismo sexo”.
En relación con la presencia protagónica de los gay en el ambiente artístico y los medios de comunicación Huneeus agrega que “en Chile nunca se ha entendido la doctrina de lo que es realmente correcto, lo que se desarrolla fundamentalmente en el ambiente intelectual norteamericano que rechaza lo clásico europeo y reivindica la homosexualidad, lo local y étnico”.
Agrega que “en el país repercute la idea poco a poco de exhibir masivamente a los gay, y con mucho éxito comunicacional, donde la doctrina de lo que es políticamente correcto es demostrar que se generan oportunidades igualitarias a todas las razas y condiciones sociales, sexuales y erradicar el machismo. Al insertarse lo políticamente correcto se produce una reacción de los homosexuales, los que se sienten respaldados socialmente y los impulsa a confesar su condición”.
http://www.lacuarta.com/diario/2004/03/21/21.03.4a.VAS.CLOSET.html