
Ligada al movimiento del cinema novo, a directores como Nelson Pereira dos Santos, Rui Guerra, Leon Hirszman, Carlos Diegues o Joaquim Pedro de Andrade, la obra de Glauber Rocha tiene indiscutibles nexos con las películas de sus colegas, pero al mismo tiempo las trasciende, con un lenguaje preciso, despojado de adjetivos inútiles e insustanciales. Vinculado igualmente a una vanguardia de fines de los años sesenta, junto a Jean-Luc Godard, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Jean-Marie Straub o Solanas y Getino, Rocha rehusa ser encasillado o etiquetado, al conciliar opuestos aparentes, como rigor y locura, realidad y sueño, política y poesía.
La ideología del cineasta, claramente progresista y marxista se define claramente a partir de 1957, más aún con la revolución cubana. Hizo su primer corto en 1958 O pátio, no alineado todavía a los valores del movimiento ni tampoco a lo social. Es en su primer largo Barravento, filmado durante 1960 donde demuestra su visión política. El film, con el que comienza su carrera internacional, avanza sobre las luchas sociales del pueblo de salvador y su misticismo -visto como el opio del pueblo. Tras su éxito, en 1964, de Dios y el diablo en la tierra del sol, (Deus e o diabo na terra do sol), presenta su conocido manifiesto «La estética del hambre» junto a la declaración de David Neves «Poética do cinema novo». Sin embargo su película Terra em transe, realizada cuando vive Brasil bajo la dictadura militar, luego del golpe de estado de 1964, es fuertemente atacada tanto por sectores de izquierda como de derecha.
En 1969 gana el premio de dirección en Cannes por O Dragão da maldade contra o santo guerreiro. Su siguiente film, O leão das sete cabeças, producido en la Republica Popular del Congo en 1969, aborda los orígenes africanos de la cultura brasilera y la constitución del modelo colonial. En 1970 filma en España Cabezas cortadas (Cabeças cortadas), dura crítica de la cultura latina que le enfrenta a muchos de los cineastas europeos. En 1971 filma en Marruecos Leticia e Mossa no Marrocos, en super 8 y en 1972, en Cuba, un largometraje, Historia do Brasil, que finaliza su montaje en Italia dos años después.
En 1975 presenta Claro, obra que representa la ruptura entre Rocha y Europa, en la que muestra su violento rechazo al agitado mundo burgués italiano. Algunas manifestaciones suyas en las que defendía a los militares brasileños, generaron gran revuelo y discusiones. Muchos lo vieron como un traidor, otros con el tiempo vieron sus declaraciones como realistas, a causa de la gradual apertura que se vivió durante el mandato del General Geisel. En 1980 el cineasta termina A idade da terra y realiza el montaje en seis horas de lo que durará en la pantalla dos horas cuarenta, muy maltratado por público y crítica en el festival de Venecia y que genera un gran fracaso en Europa.
1939-1981.
El llamado «cinema novo» surgió en Brasil a comienzos a mitad del siglo XX entre jóvenes críticos y escritores brasileños en oposición a la colonización del cine de Hollywood y al «falso populismo» de los estudios nacionales. Su lema era Una cámara en la mano y una idea en la cabeza y su fuente de inspiración principal fue el neorrealismo italiano y la «nouvelle vague» francesa. Tuvo mucha influencia el cine documental de Nelson Pereira dos Santos sobre la vida de la gente sencilla de Río de Janeiro, Río, 40 Grados (Río, 40 Graus, 1955) y Río, Zona Norte (1956), Vidas Secas (1963).
Antecedentes de este cine fueron en Brasil films como O cangaceiro y Sinhá moça, en 1953, que ganaron la palma de oro en Cannes, el león de San Marcos en Venecia y el premio especial en Berlín, de la productora Vera Cruz que tenía la idea de instaurar el profesionalismo en el cine nacional, con sistemas de producción copiados de Estados Unidos. Para eso contrató al director Alberto Cavalcanti, que consigue su objetivo de competir en el mercado externo con un producto nacional de calidad. Sin embargo los filmes aún demuestran influencia extranjera a nivel estético y realizativo (fotografía, música de acompañamiento, etc.) además de ser obras de gran costo.
Los temas de inspiración más frecuentes del «cinema novo», que se declara contrario a la vera Cruz, fueron la historia brasileña, como en Ganga zumba (1964), de Carlos Diegues, sobre una revuelta de esclavos en el siglo XVII y la mitología popular en Dios y el diablo en la tierra del sol (Deus e o diablo na terra do sol, 1963) de Glauber Rocha.
Al final de la década de los 60, los temas del «cinema Novo» se alejaron de las «favelas» (barrios de chabolas) y del «sertáo» (la dura región del Nordeste del Brasil) y se dedicaron a filmar la cultura urbana de la clase media con el fin de dar conocer las implacables actuaciones del gobierno y de la policía tras el golpe militar de 1964. Películas como O desafío (1965), de Paulo Cesar Saraceni; Os bravos guerreiros (1967), de Gustavo Dahl, y Os heredeiros (1969), de Carlos Diegues, se ocupaban concretamente de este último tema. El «cinema novo» acabó cuando sus principales autores debieron salir al exilio por causa de la represión política.
http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/nuevasolas.htm