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A menudo la gente habla de la personalidad como si se tratara de un producto. No solo eso, algunas veces hablamos como si la personalidad consistiera en rasgos atractivos y admirables, Pero no vemos que la personalidad es algo con un poco de complejidad e incluye tantos rasgos positivos como negativos.
La personalidad está formada por una serie de características que utilizamos para, la personalidad es la suma total de las formas en que un individuo reacciona y se relaciona con los demás.
La personalidad está determinada por los genes, que nos proporcionan una gran variedad de predisposiciones. Pero el ambiente y las experiencias de la vida se ocupan de moldear todas esas posibilidades en una dirección u otra. Es por esto que aunque podamos cambiar nuestra forma de ser, lo hacemos de acuerdo con unas características de personalidad con las que hemos venido al mundo.
La personalidad está muy ligada al concepto que los seres humanos tienen de ellos mismos y del mundo que los rodea, ya que las personas reaccionan al mundo de acuerdo a su modo de percibirlo. La personalidad determina ese modo de ver el mundo y de vernos a nosotros mismos, pero, al mismo tiempo, la manera de vernos a nosotros mismos influye en nuestra personalidad.
Existen varios tipos de personalidad entre los cuales podemos encontrar:
El reformador: Las personas con este tipo de personalidad son de tipo racional, idealistas con sólidos principios, determinado, controlado y perfeccionista.
El ayudador: Son de tipo interpersonal, preocupado por los demás: generoso,demostrativo, complaciente y posesivo.
· El triunfador: Son los de tipo pragmático, orientado al éxito, adaptable, sobresaliente, ambicioso y consciente de su imagen.
El individualista: Son de tipo sensible, reservado, expresivo, dramático, ensimismado y temperamental.
El investigador: El tipo cerebral, penetrante, perceptivo, innovador, reservado y aislado.
El leal: Son de tipo comprometido, orientado a la seguridad, encantador, responsable, nervioso y desconfiado.


