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Los retos de la vacuna del VIH/Sida
Por Laia Ruíz
Periodista y miembro de gTt
Desde la aparición del VIH/Sida, hace más de 25 años, el virus se ha cobrado 40 millones de vidas. La infección no ha parado de extenderse y actualmente cada día se infectan 11.000 personas. De esas nuevas infecciones, el 85% se debe a la transmisión sexual. Es por eso que el preservativo se ha convertido en la herramienta más útil para detener la espiral de nuevas infecciones. Sin embargo, el preservativo (tanto el masculino como el femenino) se ha mostrado insuficiente. No todo el mundo tiene acceso al condón y cuando se tiene, a veces se queda en el cajón porque no se quiere usar…
Sea cual sea el motivo, una cosa está clara: cada día hay miles de nuevas infecciones y es necesario encontrar nuevas formas de prevención que, junto con el preservativo, ayuden a detener la pandemia. Una vacuna preventiva del Sida sería, a priori, la mejor solución puesto que supondría una única intervención, sería más sencilla su distribución y, sobretodo, no sería necesario un cambio conductual en millones de personas.
Entonces, ¿por qué no existe ya una vacuna? Gran pregunta. Todos sabemos lo que es una vacuna y estamos acostumbrados a recibir, desde nuestra más tierna infancia, compuestos de patógenos que nos protegen de enfermedades de todo tipo. Muchas de esas enfermedades no son mortales en la actualidad y sin embargo tienen su vacuna. Así que es natural que nos preguntemos porqué no tenemos una vacuna contra una enfermedad que cada día causa miles de muertos en todo el mundo… vayamos por partes.
Cuando hace 25 años se descubrió el Sida, muchos creyeron que la vacuna estaría disponible en, a lo sumo, diez años. Optimistas. Para que un medicamento o una vacuna llegue al mercado, debe pasar la fase preclínica, los ensayos clínicos y los duros exámenes de las agencias de medicamentos estatales. Este proceso suele durar unos diez años. Y eso, claro, si se encuentra a la primera el principio activo que dará los resultados esperados y si se tienen los recursos económicos necesarios. Pero la verdad es que en casi todos los casos, han pasado decenios entre el descubrimiento de un patógeno y el descubrimiento de una vacuna realmente efectiva.

