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Por mecánica, hay personas que tienen, en sí mismos, el estrés. Y, por la misma mecánica, hay otras personas, que viven estresados, pero no porque sea natural a ellos, sino porque proviene de los demás.
Cualquiera sea la situación de vida, familiar, laboral, amigos, pareja, comunitaria, quienes no han nacido para vivir bajo presión, desde bebé, sienten las consecuencias en su salud, mental y física.
Los procesos innatos- coloreados- por magnetismo influyen en los demás, así no diga nada. Basta con su presencia, aún a la distancia: por mail, hablando por teléfono, TV, película.
La presión mental, proviene de tensionar a los demás, para hacer prevalecer sus ideas, acerca de cualquier tema: música, arte, colores, ciencia, creencias, sospechas, dudas, misterios, imágenes, hallar sentido a las cosas, “verdades”, situaciones relacionadas con el tiempo lineal.
La presión física, relacionada con glándulas adrenales, adrenalina pura, influye para: que otros sientan lo que ellos sienten; estados de ánimo cambiantes, creyendo que los demás los tienen que aceptar así como son; acompañar en la euforia o declinación emocional, según el estado en el que se encuentre quien presiona; no permitir que otros estén quietos, porque presionan para cambiar de actividad a cada momento, y dejar una actividad inconclusa; presionan para que alguien maneje a 200kms p/h, y no vea los límites y consecuencias; presionan para que otros inicien una actividad, distinta, a cada momento; presionan con la crítica, sólo por criticar, pero sin ofrecer una solución a ello; presionan con sus hábitos de alimentación y salud, creyendo que los demás tienen que hacer lo mismo; presionan para que alguien les permita ascender, un escalón más en la sociedad.
Ninguno de los procesos, de presión, es consciencia. Por lo que, a la hora de presionar a otros, no tienen conciencia que lo están haciendo. ¿Qué hacer, entonces?
El que tiene en sí mismo, la presión, tiene que aprender a:
• descansar de estímulos que activen imágenes a cada momento, tanto visuales como auditivos, porque el estrés acumulado, hace que “no se aguante ni él mismo”
• liberar, con actividad física, la adrenalina que va acumulando a cada momento
Los que se sienten presionados por otros, ¿qué conviene hacer?
• alejarse de quienes presionan con conversaciones, en forma permanente, en las que se encuentran incluidas: sospechas, dudas, confusiones, búsqueda de argumentos, falta de entendimiento, misterios que necesitan que otros se los expliquen, buscan que alguien los ayude a encontrarle sentido a sus sueños, imágenes que no decodifican, turbulencia mental
• no tienes obligación de ofrecer cientos de explicaciones, diversas, para que quien no entiende, lo haga en algún momento
• encontrar espacios tranquilos, para trabajar, o realizar cualquier actividad, sin la presencia de quiénes los presionan
• realizar actividades físicas, en espacios donde no acumule más estrés, del que necesite liberar
• practicar a decirle al otro “ No me presiones”
• si son parejas, y necesitan dormir en el mismo cuarto, tener otro espacio alternativo en la casa, para dormir solo, porque es magnética la influencia, al recibir el estrés acumulado de otro/a
Las consecuencias en la salud mental y física, en quienes se sienten presionados, la mayoría de las veces, necesitan de tiempos prolongados, para recuperarse del estrés acumulado por personas y espacios estresantes.
En niños, es común que se los denomine hiperkinéticos a los que se estresan por los demás. Y, lo paradójico, es cuando el docente les solicita a los padres, que “lo haga ver con un médico, porque es un niño que no puede estar quieto”. En adultos, es la misma situación, traducido a otros espacios, y no solamente escolares. Por eso, aprende a reconocer el estrés que hay en los espacios, ciudades, y si puedes, evítalos. Tu salud está en juego.
Respeta Tu propia Naturaleza
Aprende a No identificarte con procesos ajenos

