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Breve Reseña de Logoterapia
La historia del Análisis Existencial y la Logoterapia está estrechamente ligada a su fundador Viktor E. Frankl.
A muy temprana edad hace consciencia de la temporalidad de la vida y empieza a cuestionarse sobre su sentido: “¿Para qué vivimos si un día tendremos que morir?”
Esta pregunta lo acompaña en su adolescencia y juventud donde ya se había sembrado -sin que él lo supiera- la semilla de la Logoterapia.
Siendo muy joven, se involucra en proyectos comunitarios donde se da atención a jóvenes que sufrían los estragos de la primera guerra mundial: falta de oportunidades, desempleo, falta de sentido.
Ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena y se interesa por los planteamientos de Sigmund Freud y su psicoanálisis. Mantiene correspondencia con él –aunque vivían en la misma ciudad- y por petición del propio Freud es invitado a publicar su primer artículo en la Revista Internacional de Psicoanálisis cuando tenía apenas 19 años.
Al terminar su formación como médico se especializa en Neuropsiquiatría y partiendo del psicoanálisis freudiano y de la psicología individual de Alfred Adler, -escuelas que en un momento lo fascinaron pero que no lo convencieron totalmente-, desarrolla su propio enfoque en el que abarca también la dimensión noética del ser humano para enriquecer y rehumanizar el trabajo psicoterapéutico.
Viktor Frankl se oponía al psicologismo de la época y rechazaba el determinismo del psicoanálisis -“infancia es destino”- defendiendo la libertad humana y su capacidad de auto-determinación.
La visión del ser humano que distingue el Análisis Existencial frankliano incluye conceptos fenomenológico-antropológicos como la libertad, la responsabilidad, la capacidad de auto-distanciamiento y auto-trascendencia, el valor único del ser persona, la incondicionalidad del sentido de la vida, la multidimensionalidad del ser y la consciencia como ‘órgano’ del sentido.

