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Me doy cuenta de que sólo escuchando y leyendo a personas eruditas y eficaces acabas aprendiendo. Son los buenos consejos los que me han permitido llegar hasta hoy disfrutando de un puesto de trabajo y consolidando poco a poco mis conocimientos.
Nunca he creído ser el mejor en nada, pero sí debo reconocer que he sabido aprovechar los conocimientos y las experiencias de otros para poner en práctica mis ideas. La retroalimentación de ideas nos permite a nosotros, los profesionales, mejorar conceptos, actualizar conocimientos y, algo muy importante, ponerlos a disposición de aquellos que en su día a día, por falta de tiempo, no pueden conocer en profundidad detalles o experiencias profesionales de otros en campos o materias ajenos a los propios.
Retomando el hilo iniciado al principio, hoy he leído un e-mail y me ha surgido la necesidad de escribir y anotar unos apuntes interesantes para este artículo. El e-mail en cuestión trata de Emprendedores. Cierto es que cada día se escribe más y más sobre este tema: teorías, éxitos, fracasos, qué hacer y qué no… un sinfín de referencias, de hecho si uno busca por Internet se puede pasar días leyendo de todo y acabar mareado con tanta documentación.
En estos momentos, como en otros, cuando alguien decide estar en el mercado de la empresa debe de tener claras una serie de circunstancias. Doy por sentado que el 99 % de los que deciden dar el paso así lo hace; a unos les ha ido mejor y a otros peor, unos han alcanzado el éxito gracias a la constancia y al buen hacer y otros sencillamente han sabido estar en el momento y en el lugar oportunos. Pero yo quiero hablarles de aquellos de quienes casi nadie habla y cuyos resultados son evidentes, aun en épocas de crisis como la de ahora.

