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Conducta altruista vs. conducta prosocial:
¿por qué a veces ayudamos a las personas y otras veces no?
Universidad de Málaga
(España)
Antonio Hernández Mendo
mendo@uma.es
El estudio de la conducta prosocial, comienza con el trabajo de Rossenthal (1964) y el caso Kitty Genovese. El 13 de marzo de 1964 la joven trabajadora Catherine Kitty Genovese fue asesinada al lado de su residencia en Nueva York. Un crimen bastante rutinario, si no fuera porque el asesinato duró más de media hora. Kitty gritaba y pedía ayuda, mientras se movía apuñalada de una puerta a la otra, y el asesino volvía una y otra vez hasta que la violó y le dio el golpe final… todo ante la vista de treinta y cinco vecinos que observaban por la ventana. Y se fueron a dormir, o a escribir cartas, o a tomar una cerveza, o a encender la televisión. Los gritos de Kitty no fueron respondidos por nadie.
A veces ayudamos a las personas y otras veces no, ¿por qué sucede esto? Según Bibb Latané y Jhon Darley (1970) consideran que cuando una persona es testigo de una situación de emergencia, llevar a cabo una conducta de ayuda depende de una serie de decisiones. El contexto donde se produce una emergencia influye en la interpretación que se hace la misma. Las personas tienden a interpretar las situaciones de tal manera que no requiera su intervención o ayuda.
La decisión de intervenir en una situación de emergencia viene determinada por la percepción de la persona, esto es, que se perciba como una verdadera emergencia. No obstante, esta es una condición necesaria pero no suficiente, además de percibir la situación como verdadera emergencia, deberemos considerar que es nuestra la responsabilidad de ayudar. Esta decisión de asumir la responsabilidad viene determinada por el número de testigos que se hayan presentes, a medida que aumentan los testigos disminuye la percepción de responsabilidad (difusión de la responsabilidad o efecto espectador).
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Investigadores de la Sociedad Danesa del Cáncer no detectó un vínculo entre teléfonos móviles y tumores cerebrales cancerígenos.
por Reuters
- Washington. Un estudio realizado a lo largo de 30 años sobre casi la totalidad de los adultos de Escandinavia no muestra relación entre la utilización de teléfonos celulares y los tumores cerebrales, según informó un grupo de investigadores.
A pesar de que el uso de los móviles se disparó en la década de 1990 y posteriormente, los tumores cerebrales nos se hicieron más comunes durante este tiempo, dijeron los investigadores en Journal of the National Cancer Institute.
Algunos grupos activistas y unos pocos investigadores han expresado su preocupación por una posible relación entre los teléfonos móviles y ciertos tipos de cáncer, como los tumores cerebrales, aunque años de investigación no han logrado establecer una conexión.
“No detectamos ningún cambio claro en las tendencias a largo plazo en la incidencia de tumores cerebrales de 1998 al 2003 en ningún subgrupo”, escribieron Isabelle Deltour y sus colegas de la Sociedad Danesa del Cáncer.

