MOTIVACIONES A LA INICIACIÓN SEXUAL EN ADOLESCENTES .
Posted on : 14-09-2009 | By : Omar | In : Psicologicemos
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Para introducirnos en el tema revisamos la literatura y según investigaciones realizadas en Argentina, los jóvenes ven influenciada su iniciación sexual por distintas fuentes. En primer lugar la influencia paterna radica según Virginia Martínez Verdier (titular del post grado de sexualidad de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires), en que los padres reviven su adolescencia cuando sus hijos atraviesan este periodo, identificándose con ellos o contrastando sus propias experiencias, por consiguiente “muchos padres pretenden que sus hijos se inicien sexualmente de la misma forma que ellos; mientras que otros que tuvieron malas experiencias buscan que sus hijos no las repitan” (Ríos, 2000a)
Otro estudio sobre sexualidad en adolescentes escolarizados de la ciudad de Buenos Aires, realizada por el programa de adolescencia de Clínicas y auspiciada por la Organización Mundial de la Salud plantea que las chicas se inician mayoritariamente con sus novios o “pololos”, en cambio los chicos se distribuyen entre relaciones con prostitutas (42%), con alguien que conocieron ocasionalmente (11%) y entre relaciones de mayor compromiso afectivo, como pueden ser sus novias (27%) o amigas (20%).
Dentro de las consideraciones que los jóvenes plantean se encuentran que no se puede planificar la primera vez, en un porcentaje de 58%, que aumenta entre las mujeres. Las motivaciones para la iniciación sexual en mujeres son la espontaneidad y romanticismo; en cambio, en los varones las motivaciones son impulso e irreflexión. Según destaca un estudio realizado por el ginecólogo José María Méndez Ribas y los sociólogos Silvia Nechi y Marta Schufer (Peker, 2000a.)
Según una investigación realizada en la Universidad de Minnesota, en la cual se entrevistaron a 26.023 estudiantes de 13 a 18 años. Comprobaron que las personas vírgenes y sin apuro “no nacen de un repollo”, sino que tienen las siguientes características:
Familias con ambos padres
Elevado nivel socioeconómico y buenas condiciones de Educación
Alto grado de religiosidad
Ausencia de tendencias suicidas
Sentimientos adultos y específicamente en entre los varones, alta valoración de lo que significa ser padres.
Por lo cual, podemos decir que en Latinoamérica, los adolescentes más vulnerables a la iniciación sexual temprana son aquellos que presentan características opuestas a las descritas anteriormente (Peker, 2000b.)
Otras consideraciones con respecto al tema son en el ámbito de la educación sexual:
“La educación sexual en la escuela es una herramienta básica para que los adolescentes conozcan y ejerzan su sexualidad saludablemente y sin riesgos, dándoles además la posibilidad de defender sus derechos sexuales”. Afirma la Doctora Mabien Bianco titular de FEIM, según ella, aun se sigue pensando que si la escuela habla de sexo, los chicos se van a iniciar más precozmente y van a tener relaciones sexuales de manera desenfrenada, lo cual es radicalmente opuesto, ya que, cuanto mayor sea la información que se tenga de estos temas, más seguridad van a tener los adolescentes para elegir el momento de su iniciación sexual y podrán evitar consecuencias no deseadas como un embarazo o el contagio de enfermedades venéreas. (Daniele, 2000)
Según comenta la Dra. Virginia Martínez Verdier lo importante en la educación sexual es que el dialogo sea cotidiano, sin esperar que el joven cumpla una determinada edad para decirlo todo, en tanto Zulma Núñez “El cuidado y la responsabilidad sobre el cuerpo de uno mismo y sobre el cuerpo del otro, respetar la intimidad y la privacidad que requiere el desarrollo de la sexualidad son los valores más importantes que han de ser transmitidos” (Rios, 2000b.)
Después de revisados los estudios previos debemos partir por señalar a que periodo de la vida nos vamos a referir este es el caso de la edad juvenil, en la cual podemos distinguir tres momentos significativos, prepubertad, pubertad y adolescencia, que están diferenciados según metas, contenidos y tareas que cada etapa plantea centrándonos específicamente en la formación de la identidad sexual.
En relación esto la prepubertad aporta como proceso madurativo interno y a nivel de funcionamiento nuevas estructuras y proporciones corporales, reorganizando grasa y tejidos que señalan diferencias constitucionales entre hombres y mujeres así como también otros rasgos sexuales secundarios.
La pubertad por su parte da comienzo, a la madurez sexual (inicio de la menstruación en las niñas y en la eyaculación en el varón), que generalmente no coincide con la madurez psicológica. En esta fase el púber intenta activamente conocerse a sí mismo, con su nueva apariencia corporal, con su nueva forma de sentir, actuar y pensar, esto lo logra a partir de una reflexión e introversión activa, que permita la integración de la personalidad o identidad personal, (Berwart y Zegers, 1980).
Las dos etapas anteriores confluyen en la adolescencia, que constituye “un proceso en la etapa terminal del desarrollo juvenil y, en la medida en que después de ella se encuentra la vida adulta, puede decirse también que esta etapa cierra el ciclo de desarrollo acelerado en el cual el individuo organiza y define fundamentalmente su personalidad y conducta, quedando en condiciones de asumir los roles, tareas y responsabilidades del adulto” (Berwart y Zegers, 1980, pagina 99).
En el plano afectivo, referente a impulsos, emociones y sentimientos, se espera que esta etapa sea esencialmente integrativa a una escala de valores y razones. Superando básicamente su egocentrismo, siguiendo como consecuencia la preocupación no sólo por sí mismo, sino también por otros seres humanos y por una motivación social de orientación altruista integrando y adecuando la expresión de los motivos relacionados con el amor y el sexo.
Esta búsqueda de la identidad personal tiene particular significación en la adopción de un rol sexual propio, es decir, de todas las consideraciones y proyecciones sociales e individuales de ser hombre o ser mujer, que también implican la determinación de un estilo de vida y la decisión de adoptar ciertas responsabilidades en torno a la formación de pareja, al amor y al sexo (Erikson, 1985, citado por Master y cols). Esto significa en un primer momento que el individuo debe definirse como un ser sexual que en la adolescencia se ve reflejado en la formación de pareja, que puede ser transitoria o puede llevar a la constitución de una familia.
El desarrollo de la conducta sexual supone una transformación fundamental del sistema de motivaciones, incidiendo directamente en los intereses y en la manera de llevar sus relaciones sociales, lo cual plantea como tarea una adecuada expresión, modulación y control de la conducta; lo que tiene mucha relación con la escala de valores que el sujeto posea, los juicios acerca de sí mismo, de los demás y de la sociedad en general.
La motivación o interés por la sexualidad comienzan a manifestarse desde la infancia incluso en conductas o componentes que más tarde se integrarán en la vida adulta, donde van a representar la amplia variedad de manifestaciones de la vida sexual (Freud, citado en Master y cols. Pág.: 223 – 224), tienen sus bases en la organización biológica de los seres vivos, y representan una necesidad de la especie, que es asumida como tarea, por lo cual la vivencia placentera asociada a la conducta sexual refuerza y garantiza su cumplimiento, asegurándose así la conservación de la especie. Sin embargo el cumplimiento de esta tarea involucra la necesidad previa cuyo desarrollo y completación fundamental se concretan en la edad juvenil.
La forma de vivir la motivación presenta una evolución definida que marca los cambios propios de la edad juvenil, determinando lo esperado del desarrollo psicosexual en esta etapa; en la prepubertad la motivación se vivencia como una tensión, de excitabilidad general difusa, que en la conducta se manifiesta como acentuación de la actividad y de la sensibilidad orgánica general, lo cual se traduce en una búsqueda de ciertas vivencias y experiencias y en una mayor atención a los procesos corporales. Esto se experimenta distinto según el sexo al que el adolescente pertenezca. En el caso del varón, la ubicación externa de sus genitales hace que se favorezca la conexión entre la excitación y las vivencias placenteras que obtiene al manipular sus órganos genitales, lo cual hace que aumenten las conductas masturbatorias. En las niñas el carácter excitación difusa es más intenso y puede permanecer un cierto tiempo, este hecho se ha intentado explicar por la ubicación interna de los genitales y porque el sistema reproductor femenino abarca gran parte del cuerpo, pero se ha concluido que depende también de factores ambientales asociados, que en la niña tienden a suprimir la vivencia o aceptación consciente de los impulsos sexuales.
Resulta difícil delimitar el grado que esta motivación es biológica y el grado en que intervienen los procesos de socialización y condicionamiento social. Pero lo interesante destacar es que en la mayoría de las investigaciones concluyen que “el deseo sexual consciente y especifico es posterior a la pubertad, pero sentimientos y afectos hacia miembros de otro sexo se dan con cierta frecuencia antes de la pubertad”, (Kuhlen, citado por Berwart, 1980, pagina 112).
La motivación se especifica, desde la excitabilidad difusa a una vivencia corporal placentera, según el sexo; se evoluciona hacia la búsqueda y conquista de un miembro del sexo opuesto, que constituye un objeto cuyo fin, es la realización del acto sexual.
En la adolescencia por otra parte, se superan las dificultades que impiden la aproximación entre los sexos. Se adquieren las experiencias necesarias, se comprenden los roles y las situaciones lo suficiente como para una aproximación satisfactoria y segura. Desde una perspectiva afectiva se integran las motivaciones que configuran la relación humana intersexo; a partir de la constitución de grupos mixtos la motivación sexual se orienta hacia persona en particular (que puede pertenecer o no al grupo), esta persona constituye a la vez un objeto sexual y un tú, cuya existencia compromete y obliga, surgiendo en el género humano la conciencia de la reproducción como un fin de esta relación, junto a la necesidad de una relación afectiva intima, de compresión y de mutua realización.
En el desarrollo juvenil son significativos los problemas que surgen como efecto de una educación rígida e incomprensiva que puede llevar a fuertes sentimientos de culpa y autodesprecio a causa de vivencias sexuales o de actividades o de actividades masturbatorias. Lo cual puede producir importantes inhibiciones y represiones de la vida sexual, que se pueden manifestar en desajustes sociales y estados de tensión y angustia. Por tanto la educación sexual debe ser esencialmente comprensiva y orientadora y debe estar integrada a la formación de la personalidad total. La insuficiencia de educación sexual puede llevar también a problemas de desajuste social y a una baja estimación personal que se evade en conductas alienantes. En el caso de jóvenes que, por falta de principios, hábitos y orientaciones valorativas, se entregan a conductas sexuales y a una satisfacción personal egocéntrica perdiendo la oportunidad que ofrece esta etapa de la vida para establecer las bases de un desarrollo que conduzca a la realización personal y a una integración positiva a la sociedad.
En conclusión, no se pueden atribuir las diferencias en la motivación sexual, a un solo factor como lo demuestran los estudios previos, trataremos aquí de señalar brevemente algunas implicancias de los diferentes factores influyentes.
Factor social: Marca fuertes diferencias en cuanto a los roles sociales (por ende en las motivaciones), las mujeres tienen un rol pasivo y comprometido a la existencia de “lazos afectivos” consistentes, de lo contrario serían mal vistas, en cambio los hombres gozan de mayor flexibilidad en sus “deberes y derechos”, es decir, el rol del hombre es más activo, menos comprometido, etc. sobretodo en la edad adolescente, el hombre, encuentra en el sexo una fuerte herramienta para validarse ante sus pares.
Factor biológico: Estructural y funcionalmente hombres y mujeres son diferentes; en el tema del sexo podríamos decir que (coherentemente con su rol social), la mujer pierde independencia y actividad durante su periodo menstrual lo que marca una tendencia a lo largo de toda su vida, aunque esto varia dependiendo de la forma en que cada mujer lo afronte. El riesgo de embarazo también podría producir cierta restricción a la libertad sexual de la mujer.
http://www.geocities.com/Heartland/Farm/8810/investig/inisex2.html



no es tanto como dicen aqui. la cosa es que lo que mas le incita a una niña a iniciarse sexualmente es la curiosidad y el gusto que sienten al introducirse sus dedos. el tema no pasa por la educacion o como hayan vivido; tambien pasa por el hecho que desde muy pequeña observan a los padres tener relaciones sexuales y ellas tambien quieren hacer lo mismo ( esto lo he comprobado ).
he dicho