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¡Hasta que la muerte nos separe! Esta promesa, que se efectúa durante la boda religiosa y expresa la vocación de darse amor y ternura durante toda la vida, se convierte con demasiada frecuencia en la irónica manifestación de un odio que desata el peor final para una pareja que un día se amó: el crimen pasional.
Detrás de muchos episodios extremos en que un miembro de la pareja acaba con la vida del otro, y de infinidad de casos de violencia física, emocional y psicológica continuada, se oculta un fantasma que no suele aparecer en los titulares informativos que dan cuenta de esos hechos, aunque está en el origen de esos dramas cotidianos: los celos enfermizos.
“Los celos son emociones más o menos intensas que suelen surgir cuando se experimenta un deseo exagerado de poseer algo de forma exclusiva”, explica, la psicóloga clínica Laura García Agustín, directora del centro Clavesalud, de Madrid.
“Aunque normalmente se refieren a la posesión de la persona amada, también pueden sentirse los celos de un amigo, de los hijos o incluso de un objeto determinado”, señala.
Cuando esta emoción hasta cierto punto natural se vuelve exagerada, entonces se torna patológica y puede dañar cualquier otra relación, incluso la que mantenemos con nosotros mismos.
Según Agustín, “las personas celosas suelen tener mucha desconfianza en la pareja, debido a su propia sensación de inseguridad en la relación, y tienden a compararse habitualmente con los demás, tras lo cual se sienten más inseguros y amenazados”.
En ocasiones los celos se esconden detrás de ciertas actitudes hostiles, como las de la esposa que regaña, critica o ataca verbalmente a su marido, el cual es un hombre con autoridad y muy respetado en su profesión, para así obtener una mayor cuota de poder en el ámbito doméstico y sentir que él no está tan alto, ni ella por debajo.
A LA LUZ, A LA SOMBRA
En ocasiones los celos son manifiestos, como los del esposo que desconfía de la fidelidad de su mujer, la interroga sobre sus compañeros de trabajo, no soporta que ella le cuente cómo son o si ha quedado con alguno de ellos, y sospecha incluso más, cuando ya cansada del asedio continuo, se niega responder.
En otras ocasiones se esconden detrás de ciertas actitudes hostiles, como las de la esposa que regaña, critica o ataca verbalmente a su marido, el cual es un hombre con autoridad y muy respetado en su profesión, para así obtener una mayor cuota de poder en el ámbito doméstico y sentir que él no está tan alto, ni ella por debajo.
“Cuando no tienen un motivo aparente, no ha habido ningún episodio de infidelidad, y la pareja no se ha aproximado emocionalmente a otra persona, se habla de celos exagerados; si esta respuesta emocional conduce a comportamientos de persecución y/o vigilancia, estamos hablando de celos patológicos”, señala Laura García Agustín.
Sus consecuencias para quien los sufre son devastadoras: desde tristeza, inseguridad, malestar, angustia y nerviosismo, hasta una falta de confianza en sí mismo y retraimiento. Son personas que imaginan las supuestas infidelidades de sus seres queridos, y que desconfían de ellos y los vigilan continuamente.
“Los celos son una reacción instintiva de autoprotección, pero su exceso es perjudicial y los convierte en un problema: el que los sufre tiene sentimientos contrapuestos de amor-odio, se siente desplazado, teme perder el amor, cariño o amistad de la persona que estima”, explica la terapeuta familiar Daya H. Rolsma.
Para esta experta estadounidense, la persona celosa debe trabajar a favor de su crecimiento personal, su independencia y su autoestima, por ejemplo desarrollando actividades que le hagan sentirse realizado, como cursillos o deportes.
Detrás de muchos episodios extremos en que un miembro de la pareja acaba con la vida del otro, y de infinidad de casos de violencia física, emocional y psicológica continuada, se oculta un fantasma que no suele aparecer en los titulares informativos que dan cuenta de esos hechos, aunque está en el origen de esos dramas cotidianos: los celos enfermizos. (EFE)
EL HUEVO DE LA SERPIENTE
Además, debe hacerse consciente de que si bien en toda relación significativa hay una cierta posesión del ser amado, exagerarla es perjudicial, y hay que aceptar que el otro, tiene que poder estar solo o con otras personas.
Los ataques de celos son el motivo más frecuente de homicidios conyugales y un factor determinante en casi el 20 por ciento de todas las agresiones violentas en EU. La cifra es similar en otros países desarrollados. Para algunos psiquiatras, los celos son un estado precursor de la psicosis, que puede convertirse en delirio, perturbando el sentido de la realidad.
Según el psicólogo Benabé Tierno, las personas celosas tienen una distorsión, un pensamiento erróneo, porque por mucho que amemos a alguien, por muchos compromisos o planes en común que tengamos, nunca poseemos a los demás, “no son una propiedad privada”. Los celos son el miedo a perder algo, pero ¿cómo se puede tener miedo a perder algo que no se tiene?.
Al comienzo de una relación, los celos pueden ser una manifestación más de amor intenso y se acepta socialmente en cierta dosis como algo tolerable o normal, pero a la larga pueden destruir el vínculo. El celoso comienza a desconfiar de su pareja y se va distanciando hasta que no hay comunicación ni diálogo.
A veces, los celos son tan exagerados que llegan a extremos en los que se confunden con el miedo o la intolerancia, y producen casos como el de esposas o esposos que prohíben a sus cónyuges salir, hablar con los demás, arreglarse y, aún así, siguen pensando que su pareja les ha sido infiel. Sólo la ayuda psicológica del celoso o la ruptura pueden ayudar a salir de estas situaciones.
Si usted es celoso y quiere superar el problema, los psicólogos le proponen descubrir en qué momentos y situaciones se comporta como una persona celosa y qué es lo que hace, piensa y siente.
Cuando esta emoción hasta cierto punto natural se vuelve exagerada, entonces se torna patológica y puede dañar cualquier otra relación, incluso la que mantenemos con nosotros mismos.
RESTABLECER LA COMUNICACIÓN
También le conviene hablar con su pareja, para decirle lo que siente, que no está actuando con madurez e intentará cambiarlo, y para pedirle que le ayude a ver claramente lo que sucede. Quizá los celos se relacionen con el comportamiento de su pareja y tengan una base real, pero lo más probable es que sean el producto de su imaginación.
“Si su pareja está con usted es porque le quiere: no tiene que compararse ni competir con nadie”, señala García Agustín. Que los celos destruyen y separan, es algo que hay que tener claro para establecer una comunicación con respeto y confianza. “Dedique sus energías a fortalecer su pareja, no a destruirla”.
Los celos se basan en una dependencia desproporcionada hacia los seres queridos. Para evitarla en la pareja, hay que seguir relacionándose con los demás, repartir el interés entre las distintas personas que se conocen y actividades que se realizan y abrirse a las posibilidades que va ofreciendo la vida.
“Es importante ponerse en manos de un profesional antes de que el problema vaya a más, ya que los celos suelen crecer si se los continúa alimentando. Si no se aprende a tener un control emocional que permita reemplazarlos por otros sentimientos más convenientes y cambiar creencias, actitudes, normas y comportamientos, pueden traer muchos problemas” advierte García Agustín.
Si los celos vienen acompañados de comportamientos violentos o de posesión, hay que acudir con un urgencia a un profesional que nos enseñe a controlarlos.
La víctima de los celos no deben consentir los chantajes emocionales ni ceder a peticiones que restrinjan su libertad, ni permitir conductas violentas o agresivas. Aunque el celoso diga que va a cambiar, es mejor que lo haga con la ayuda de un profesional adecuado, explica la experta.
¿DE DONDE VIENEN LOS CELOS?
Casi todo el mundo justifica los Celos diciendo que son innatos, que ya nacemos celosos. Sin embargo, el cerebro, que es donde están registrados los sentimientos, no estaba totalmente formado antes de nacer. Por lo que, si no existe cerebro, no pueden existir Celos. Tiene que haber una explicación Razonable y CaUsal.
No casual.
Y en relación a ello tenemos una Teoría que propone lo siguiente:
Todos los niños y niñas pasan sus dos primeros años de vida de la misma forma. Todos están preocupados (si es que existe la preocupación a esa edad) en manejar bien sus sentidos.
Es decir, sólo tienen interés en aprender a tocar y coger, ver y mirar, oler, escuchar, caminar, hablar, …; en fin, sólo tienen curiosidad por aprender a conocer su cuerpo, a manejarlo bien.
De hecho, cuando el niño tiene varios meses de edad y su madre lo llama, él no sabe dirigir la mirada hacia donde su oído le indica, no sabe manejarlo bien; a los dos años, llamas al niño y éste gira la cabeza con rapidez hacia donde tú estás. A los pocos meses, el niño no sabe caminar ni hablar, y a los dos años ya corretea y parlotea. A los pocos meses, al niño se le cae todo de las manos; a los dos años, nadie le quita nada de sus dedos.
Aproximadamente tarda dos años en saber manejar su cuerpo, aunque esto es algo que no se podrá medir con exactitud.
Después de esos dos años, el niño se da cuenta de que existe otra gente, de que ya no es el centro del mundo, de que su madre, a quien él adora (ya que le da de comer, le arropa cuando tiene frío, le mima cuando llora, etc.), no está disponible cada vez que necesita algo, ya que tiene que atender a su marido o a sus otros hijos.
El niño piensa que su madre ya no lo quiere, porque no lo Atiende cuando él la Necesita.
En ese momento tiene Miedo a Perder el Cariño y la Atención de su madre.
Y es Entonces cuando comienza a sentir Celos, ya que Alguien o Algo está quitándole esa Atención.
Por eso se crean los Celos.
Y es, en ese momento, cuando el niño comienza a enfadarse, llegando a patalear y a llorar para llamar dicha atención.
Si al cabo de los años el niño comprueba que su madre sí lo quiere, porque nunca ha dejado de atenderlo, y comprueba también que su familia lo quiere, llega a la conclusión de que puede compartir el cariño. Así, el niño se criará sin el Miedo a Perder a quien ama (o, más bien, sin Miedo a Perder a la persona que lo atiende) por lo que no sufrirá Celos en el futuro.
¡Y si los sufre, será como un cáncer benigno!
Pero si al cabo de los años continúa la falta de atención de la madre hacia el niño, porque ella pasa la mayor parte del tiempo discutiendo y peleando con su marido, estos Celos se agudizarán. Ese pataleo por llamar la atención de la madre se convertirá en capricho y más tarde en Obsesión por conseguir lo que quiere. Y si el niño ve que todo en su casa se consigue a base de gritos, patadas e insultos, se convertirá en el clásico maltratador.
Puede que todos seamos algo celosos, porque No siempre nuestra madre estuvo dispuesta a atendernos en el momento preciso, y alguna que otra vez sufrimos Miedo a perderla, pero, LOS CELOS, sean como sean, Siempre hacen daño.
Y si, como dicen muchos, un día ves a tu pareja tontear con otra persona, lo Normal es Sentir Tristeza, porque te ha defraudado, y luego lo Normal es Razonar, y, si no merece la pena, dejarla!
Pero si, encima de sentir Tristeza, se siente también Celos, fácilmente se puede llegar a maltratar.
Sin embargo, hay personas que afirman que el mundo sin Celos no es bonito, que no tiene alicientes.
Pues bien, quien lo vea bonito y quiera ser celoso, que lo sea, pero quien no lo quiera ser, y no pueda dejar de serlo, debe ser ayudado.
Resumiendo, concluimos nuestra Tesis asegurando que, curando los Celos, se acaban Todos los Malos Tratos, tanto psicológicos como físicos.
Y la prueba de que podemos tener razón en la Tesis propuesta nos la da la frase que dice el maltratador antes de matar a su pareja, después de que ella lo dejara por Malos Tratos: ¡Si no es mía, no es de nadie…!
Esa frase la está diciendo una persona Muy Celosa.


Cuando no se conoce bien a una persona se dice palabras cariñosas ,pero cuando lo empiezas a tratar te llevas sorpresas negativas,como dominante,impulsivo,no respeta ,quiere todo a costas de ella y mientras el dominante logra sus objetivos la relacion se acaba.
Como dicen los Psiquiatras, los celos enfermizos conducen a la psicosis y eso ya es un problema mental serio, porque la enferma psicótica no se da cuenta de su enfermedad.
y porque crenn ustedes que omar ya tuvo hasta cuatro parejas y no lo ha sabido conllevar a ninguna de ellas, pues, por los celos enfermizos. pero tampoco espere la pareja que le demos las cartas libres para que hagan lo que quieran y vivan su mundo a su libre albedrìo, la otra parte tambien se merece respeto y tiene derecho a reclamar y eso es justo. he dicho
Si una mujer cela al marido no es loca ,nadie sabe que es lo que hace el marido para que la mujer le cele peor si el marido es promiscuo que no le escapa ni a la perra.Peor aun cuando aparecen hijos y no saben que explicacion dar hasta salen diciendo que fue choque y fuga,vigilar tal vez para evitar que se llene de hijos como el CCOOOONNNEEJJJOOOOOOOOOOO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡.Despues estan como el gallo con peste.
Mamita con las locas psicóticas y es en serio.
A nadie le interesa del tal omar si ha tenido parejas o no,cuando el hombre no respeta lo unico que hace una mujer es quitarse y adios.Celar es perder tiempo.
yo creo que para que la pareja no saque los pies del plato deberìan inventar un dispositivo que asegure su no uso. Me refiero a la llave de castidad que usaron en la edad media o algo parecido. asi evitaremos morir cuernud@s. he dicho.