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Papin Rss

La Homofobia.

Posted on : 01-05-2009 | By : Omar | In : De todo un poco

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HOMOFOBIA

La homofobia es una enfermedad psico-social que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genérico de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido éste como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenzadores para la sociedad, y -lo que es peor- contagiosos.

La homofobia, como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva o activamente crea y consolida un marco de referencias agresivo contra los gais y las lesbianas, identificándoles como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales, y enfermas, marcándoles con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio públicos) o física (ataques y asesinatos).

Mientras que a lo largo del siglo XX los movimientos por la igualdad han conseguido importantes avances en los derechos de otros colectivos estigmatizados o excluidos, como las minorías raciales o las mujeres, la homofobia sigue perviviendo en la sociedad impunemente, sin que haya una conciencia colectiva de su peligro. Muestra de esta situación es que, por ejemplo, todavía en muchos países las relaciones homosexuales están penalizadas, se escuchan chistes de mariquitas en los medios de comunicación, lesbianas y gais son agredidos por bandas de neonazis, se hacen redadas policiales en los locales de ambiente gais, y sus derechos no están equiparados a los de las personas heterosexuales. Todo el mundo recuerda que los nazis exterminaron a varios millones de judíos; nadie recuerda que también exterminaron a cientos de miles de homosexuales, y que tras la derrota nazi muchos de ellos siguieron en prisión porque en Alemania (antes y después de la 2ª Guerra Mundial) la homosexualidad era delito. A nadie se le ocurre hoy hacer un chiste antisemita en la radio o en la televisión; en cambio, todas las semanas escuchamos chistes homófobos en estos medios. ¿Por qué?

Porque aún no hay instrumentos suficientes para que la homofobia sea nombrada, pensada, combatida con rotundidad. 1997 fue el Año Europeo contra el racismo y la xenofobia, hubo cientos de actos para concienciar a la sociedad contra estas variantes del fascismo; no se celebró ningún acto contra la homofobia. La Real Academia se ha negado a incluir el término “homofobia” en el diccionario, tras solicitarlo varias veces distintos colectivos gais y antirracistas.

La homofobia tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, no tiene un origen único, ni una cabeza visible, ni un objetivo, ni una razón histórica, está enraizada en diferentes culturas, épocas, clases sociales, instituciones. ¿Cómo combatirla? He aquí algunos frentes:

- Desde la infancia: los niños aprenden de lo que ven y oyen. En un hogar donde los padres (o uno de ellos) son homófobos, donde se escuchan comentarios o insultos contra los homosexuales, se está fomentando la futura homofobia de los niños. Esto tiene dos graves consecuencias para ellos: si el niño/niña tiene deseos homosexuales, se verá traumatizado por ese ambiente hostil y será incapaz de poder asumir con naturalidad su deseo; además -independientemente de su opción sexual- estaremos criando a un futuro homófobo, y reproduciendo por tanto un sistema fascista. Los padres deben tomar consciencia de esta situación.

- Desde la escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y adquisición de valores; es imprescindible introducir en las escuelas programas educativos tolerantes con las diferemtes opciones sexuales y críticos contra la homofobia, y que los docentes se comprometan en esa misma crítica.

- Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones homófobas, que traducen y legitiman ese estado de odio y agresión: maricón, dar por el culo, bollera, tortillera, ir a tomar por el culo, bujarrón, sarasa, moña… la riqueza del castellano en este ámbito es casi ilimitada, fiel reflejo de nuestra igualmente rica tradición homófoba. Hay que denunciar ese lenguaje, desenmascarando su violencia interna, e incluir el término “homofobia” en el diccionario.

- Desde las instituciones: el Estado, el Ejército y la Iglesia son tres instituciones tradicionalmente homófobas. El Estado aprueba el matrimonio entre parejas de distinto sexo, concediendo unos derechos legítimos a estos ciudadanos, y margina por razones de orientación sexual a otras personas, lo cual es inconstitucional. El Ejército persigue activamente a las personas homosexuales cuando están bajo su jurisdicción, e inculca valores homófobos y machistas. La Iglesia Católica, fiel a su histórica tradición de promotora de exterminios, sigue atacando las relaciones homosexuales con declaraciones agresivas, y promoviendo el odio hacia las personas homosexuales. Lo mismo ocurre con la mayoría de las demás religiones del mundo. Por tanto, hay que exigir a estas instituciones que abandonen sus posiciones homófobas y que colaboren a erradicar la persecución contra gais y lesbianas.

- Desde los movimientos sociales y políticos: los grupos de crítica social, tradicionalmente identificados con el nombre genérico de izquierda (socialismo, comunismo, anarquismo, etc), siempre han dejado de lado el problema de la homofobia, cuando no han participado activamente en ella (Castro, Stalin). Las ONGs antirracistas tampoco han tomado conciencia hasta hace poco de la necesidad de incluir el trabajo contra la homofobia como uno de sus objetivos. Los grupos políticos conservadores siempre han estado a favor de la homofobia (Reagan, Tatcher), financiando a grupos parafascistas homófobos, o rechazando iniciativas legales de igualdad (Felipe González, Aznar).

- Desde el mundo académico-científico: el discurso médico tomó el relevo en el siglo XIX a la religión en la tarea de estigmatizar y reprimir ciertas opciones sexuales: de ahí nace a finales del XIX la categoría de homosexualidad como enfermedad, una de las raíces de la homofobia del siglo XX. Los discursos médicos, psiquiátricos, sociológicos, y de la ciencia en general deben abandonar sus estrategias de segregación y dejar de señalar la homosexualidad como algo específico, desviado, anormal o enfermizo.

- Desde los medios de comunicación: la radio, la prensa, la televisión, transmiten continuamente imágenes y contenidos homófobos. Por ejemplo, cuando hay un asesinato, si el asesino es gai, se incluye este dato como relevante en el titular, si es heterosexual se omite. Esa manera de dar una noticia es abiertamente homófoba, y manipuladora. La radio y la televisión emiten chistes que hacen escarnio y burla de lesbianas y gais, e introducen imágenes pintorescas para ridiculizar a los homosexuales. Los profesionales de estos medios deben comprometerse para abandonar ese tipo de prácticas homofóbicas.

- Desde los propios homosexales: gais y lesbianas tenemos la responsabilidad de luchar contra la homofobia, organizándonos, manifestándonos, saliendo del armario, perdiendo el miedo, reivindicando nuestros derechos, denunciando las agresiones, haciéndonos visibles para atacar a los homófobos, para que el resto de la sociedad sepa que existimos y entienda que la lucha contra el fascismo es una lucha de todos.

“Se llevaron a los gais, pero como yo no lo era, no me importó.

Ahora se me llevan a mí, pero ya es tarde”

Este es el verso que Brecht olvidó incluir en su poema.

http://www.hartza.com/HOMOFOBI.html

SIN ANIMO DE OFENDER

Posted on : 01-05-2009 | By : Delgado Chávez. Orlando | In : De todo un poco

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                                   DE GAYS Y OTRAS VAINAS III

No dudo, que este articulo, ofende a quienes se sienten aludidos. Tampoco dudo de que tengo la razon en lo que afirmo; y que todo lo que afirmo no tiene nada de cariñoso; asi como tampoco de homofobico porque no lo soy. Al contrario, los gays, me dan lastima, porque no supieron mantenerse fuertes y firmes con el genero sexual con que nacieron. Yo no creo que sus padres se sientan orgullosos de ellos, si no que sienten una verguenza reprimida, por tener un hijo cambiado con respecto de su genero natal.

Diran que ellos son los que pueden hacer con su cuerpo lo que les vengan en gana; diran, tambien, que es su libre albedrio lo que les permite hacer eso, pero no toman en cuenta que, hay, detras de ellos, alguien a quienes dan un mal ejemplo: LOS NIÑOS.

Por eso digo que los gays, deben vivir en un sitio apartado del mundo heterosexual, en una isla, por la polinesia o mas lejos bien lejos. Sin medio para retornar y que alli construyan su propio mundo.

ORLANDO DELGADO CHAVEZ.

pintomanloretano@hotmail.com

Rincon de gatita golosa hablando del “Amor eterno”

Posted on : 01-05-2009 | By : gatita | In : Rincón de la gatita golosa

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Hace algunos años  , en la entrada de calle Grau con Jose Galvez  , apareció un día una ofrenda floral con la leyenda «Amor Eterno», al día siguiente una nueva, y al día siguiente otra. La gente que pasaba por el lugar se dio cuenta y se formaron dos bandos: los realistas, que esperaban que se acabara el amor eterno y los románticos, que esperaban ver nuevas flores todos los días.Las flores las iba a dejar una joven mujer que durante los primeros días depositaba el arreglo con llanto amargo. Se persignaba y se quedaba en el lugar rezando durante algunos minutos, luego se marchaba perdiéndose por la calle 9 de Diciembre. Sin saberlo, su desconsuelo la convirtió en heroína para la gente que esperaba ver las flores y la leyenda todos los días, algunos con la esperanza de que alguien los ame así alguna vez, por encima de las dificultades y el tiempo, contra todo pronóstico. Los realistas en cambio, conocedores de los vaivenes de la vida, esperaban que acabara el amor eterno una vez la pobre mujer hallara consuelo.-El hombre por quien lloraba nuestra heroína había muerto en una trifulca de narcotraficantes, baleado dentro de su carro. El suceso apareció en la prensa y se dijo su nombre, pero casi nadie conectó al narco con las flores del amor eterno. Así, día a día la gente que pasaba a pie, en taxi  o en carro, esperaba que el amor eterno triunfara de nuevo, o que terminara, como terminan todos. «Ahí está el amor eterno» decían las mujeres con sonrisa triunfal al ver las flores nuevas a la orilla de la pista. Los hombres en cambio decían pesimistas «a ver cuánto le dura». Algunos curiosos esperaban temprano de la mañana a la mujer, que se aparecía siempre puntual a las seis de la mañana.-Poco a poco la amargura se fue suavizando, y un mes exacto después de empezar con las flores diarias la mujer falló a la cita, para decepción de sus seguidores. Al siguiente día, sin embargo, las flores ahí estaban, y las mujeres respiraron aliviadas cuando pasaron frente a la calle. Este suceso no se volvió a repetir, hasta que después de tres meses de amor eterno, las flores cesaron. La gente coincidía en que esas flores diarias recordaban el romanticismo perdido entre la rutina y el hastío de la agobiante vida moderna. Así que cuando ya no llegaron más, la gente las extrañó como se extrañan los buenos amores pasados. Sin embargo, el amor eterno reapareció fugazmente por tres días al cumplirse los seis meses, con todo y las lágrimas amargas de los primeros días. La gente entonces volvió a sonreír al pasar por esa calle.-La última aparición del amor eterno fue cuando se cumplió un año. Nuevamente apareció la acongojada mujer, que entre sollozos colocó la ofrenda floral del amor eterno. Se persignó y rezó algunas oraciones, y luego se marchó del brazo de un tipo muy apuesto, que llevaba botas vaqueras, un cigarro encendido en la mano y una pistola al cinto, que opinan mis queridos(as) amiguitos(as) ya regresa sus gatita golosa.