Rincon d gatita golosa hablando”Sombra muestrame el camino”
Posted on : 21-03-2009 | By : gatita | In : Rincón de la gatita golosa
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Llega de su centro de estudios a la inmensa casa donde vive en compañia de su fiel mascota su michilin y mil recuerdos. Para suerte suya, la casa está vacía. Se quita los zapatos. Se siente dueño de todo. Enciende una lámpara que titila como si el foco se fuera a quemar. Aunque tiene sueño, se acomoda en el sillón y toma un libro, dispuesto a pasar la noche perfecta de soledad y descanso. Se sienta a leer pero algo le llama la atención.¡ Su sombra se está moviendo¡¡. Su sombra. Se pone de pie delante de él y le hace una seña con la mano. Le pide claramente ir a jugar. El corre tras ella –porque es ella, es mujer, un hada negra, una ausencia cariñosa y visible- y la persigue por los cuartos hasta que salta para atraparla junto a su cama. La sombra escapa para dejar caer una caja de fotos. Allí está él, cuando era niño, de la mano de su madre. El con sus amiguitos. El en todas las fotos de su infancia que guardò. Siente algo –otra sombra dolorosa y muy oscura- atravesando su alma, pero decide seguir a la primera, su sombra feliz que ahora corre hacia la puerta y le pide salir a la calle.
Corren. Atraviesan calles. Giran alrededor de todos los espacios floridos. Regresan delante de la casa donde vive y de los sitios donde jugó, hasta llegar a su colegio infantil que ahora le parece minúsculo, casi de juguete. Se siente grande y niño a la vez. La sombra lo lleva de regreso a casa de su madre y lo impulsa a subir escalones, el mismo de donde se cayó cuando era niño.
El sube riendo y, de repente, se cae otra vez. El golpe lo hace sangrar. El dolor lo indigna. Quiere llorar como niño: recuerda que el día en que cayó su madre lo había dejado solo y él la culpó. Miró a su alrededor y vio la esquina en que odió a su madre cuando se separó de papá. La calle en que lo odio al ver que se enamoraba de otra, a su padre. La puerta en que maldijo sin palabras por preferir siempre a una de sus hermanas menores.
La sombra lo abraza con fuerza para que salgan sus lágrimas.
Luego, sin pedirle permiso, toca la puerta. La sombra de su madre abre.
La sombra la señala y él, decidido, le dice todo. Le dice de todo. Le grita, le llora, le pide explicaciones, le dice todo lo que sintió, le reclama. Siente como nunca sintió ante ella. Se queda vacío mientras la sombra lo mira con alivio y respeto.
La sombra de su madre lo mira en silencio. Luego llora sin gestos, y lo abraza. Le rasca la cabeza. Lo lleva a caminar. No se dicen nada pero todo se siente.
Terminan juntos en la casa y él se regocija. La sombra de su madre lo mira.
Él no se cae.
Esta en casa alegre. Ha perdonado. Se sienta a leer, pero la luz no enciende. Ahora toda la casa es sombra. Recoge el libro que dejó en el suelo. No puede leer más que el título. -Mis queridas(os) amiguitos ya regreso para reflexionar juntos,un abrazo sus gatitagolosa.

