Made in Brazil
La potencia exportadora latinoamericana muestra por qué esta crisis se llama global.
por Dubes Sônego
São Paulo. Cuando las luces verdes del autódromo de la ciudad de San Petersburgo, en Florida, se enciendan el 5 de abril de este año, no sólo se dará inicio al primer gran premio de la Fórmula Indy de esta temporada, sino también a la mayor acción de publicidad de productos brasileños en Estados Unidos, programada por la Agencia Brasileña de Promoción de Exportaciones e Inversiones (APEX) para 2009. Con la imagen del etanol verde-amarillo, el evento será la punta de la lanza de la estrategia del gobierno para aumentar las ventas en la mayor economía del mundo, la que -al contrario de lo que podría parecer- se tornó en la más importante para Brasil después de la crisis. “Los mercados que ya eran prioritarios para Brasil, como Estados Unidos, pasaron a ser mucho más”, dice Alessandro Teixeira, presidente de APEX.
Sólo en EE.UU., el número de acciones promovidas por la agencia crecerá más del 30%: de 60 actividades en 2008, se pasará a 80 en 2009. Además de ese país, Teixeira cuenta que ganaron relevancia -por ser mercados con un gran número de potenciales consumidores- países como China, India, Rusia y Sudáfrica. En cuanto a América Latina, por diferentes razones, se destacan países como Perú, Cuba, Panamá, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela y México -los últimos cinco mercados están en proceso de consolidación-. “Nos queremos posicionar de una mejor manera en un momento en que países pueden estar abriéndose”, dice el dirigente. “Cuando venga la recuperación, estaremos mejor posicionados”.
Pero el aumento del presupuesto de promoción desde US$ 45 millones a US$ 200 millones poco podrá hacer. Aunque en enero la APEX aún sostenía que las exportaciones crecerían este año, lo más probable es que Brasil, el país latinoamericano que más exporta, con US$ 198.000 millones en 2008, vea caer la cifra en forma avasalladora.
La situación se venía delineando con la baja del precio del petróleo, que el año pasado generó divisas por US$ 13.500 millones, y de las ventas de mineral de hierro, que significaron US$ 16.500 millones más. Y se muestra más palpable en la medida en que otros sectores presentan sus proyecciones.
La industria de pulpa y papel puede ser una de las más afectadas. Según Eliezabeth Carvalhaes, presidenta ejecutiva de la Asociación Brasileña de Celulosa y Papel (Bracelpa), hasta agosto de 2008 las ventas al exterior habían crecido 92% respecto del mismo período del año anterior. Pero en diciembre hubo una caída de 15%. “Dependemos del mercado externo. Y la situación actual es de altos inventarios en el mundo”, dice la dirigenta.
Con la Unión Europea, Estados Unidos y China encabezando la lista de los principales compradores, Carvalhaes dice que hay cerca de 2 millones de toneladas de papel almacenadas en los puertos, un 50% más de lo normal. “Necesitamos como mínimo entre tres y cuatro meses para devolver los inventarios a los niveles regulares”, dice.
Aunque no tan dramática, la situación de los productores de soja es igualmente ilustrativa. “El año pasado, los productores facturaron un poco más de US$ 18.000 millones. Este año, las exportaciones estarán bajo los US$ 13.500 millones”, dice Marcelo Duarte Monteiro, director ejecutivo de la Asociación de Productores de Soja del Estado de Mato Grosso (Aprosoja).
Sujeto a la elasticidad típica de los precios de los commodities, el sector vio caer el precio de su producto desde US$ 447 promedio por tonelada el año pasado a cerca de US$ 330 hoy. Una baja de 26%. “Sólo eso demuestra la dimensión de la pérdida”, dice Monteiro.
En otros sectores del agronegocio, como el del tabaco, el problema no es de la falta de demanda, sino del temor de que no haya crédito suficiente para financiar las órdenes de los compradores que visitan el país, entre febrero y abril. Iro Schunk, presidente de la Asociación de la Industria del Tabaco (Sinditabaco), dice que el costo del dinero ha subido por lo menos un 50%. Y espera ahora las repercusiones de las recientes visitas realizadas a los ministerios en Brasília para discutir la cuestión.
A pesar de todos los esfuerzos sectoriales de las empresas, economistas como Álvaro Cyrino, de la Fundación Dom Cabral, afirman que no hay mucho que hacer en el corto plazo. “Cuando la crisis llega a la economía real, viene una caída en la demanda. Embraer, por ejemplo, ¿a quién le puede vender en el mercado interno?. Es muy pequeño”, dice. Automóviles y aviones son dos productos que dependen de la demanda externa. Y para abrir nuevos mercados se necesita ncapital, infraestructura y decisiones estratégicas de la matriz en el exterior. Justo lo que hoy escasea.
En sus proyecciones para 2009, la Asociación de Comercio Exterior de Brasil (AEB) dice que otros productos también sufrirán una baja: gasolina (-36,4%), aceite de soja refinado (-36,3%), plataformas petroleras (-32,6%), polímeros de etileno (-31,9%) y motores y partes para vehículos (-23,6%).
Las excepciones. A pesar de todo, hay sectores que podrían crecer en medio de la crisis. Según Luiz Carlos de Oliveira, director ejecutivo hasta enero de la Asociación Brasileña de Industrias Exportadoras de Carne (Abiec), eso podría ocurrir con ese sector si Chile vuelve a comprar productos brasileños, después de 4 años de un embargo motivado por el descubrimiento de focos de fiebre aftosa. En los tiempos de auge, Chile llegó a comprar más de 100 mil toneladas anuales a los productores del gigante sudamericano, volumen que fue sustituido por carne argentina y paraguaya.
También se espera que la Unión Europea vuelva a ocupar una posición destacada, como cuando recibía cerca del 20% de los embarques. “Si este año repetimos lo de 2008 tendríamos un buen tamaño”, dice Oliveira. El año pasado, el sector exportó US$ 5.300 millones, 20% más que en 2007. Pero la balanza tiene un contrapeso: Rusia, el mayor mercado para la carne brasileña en 2008, es uno de los que más sufren con la crisis, y está reduciendo significativamente sus pedidos.
Otras medidas serían continuar invirtiendo en la apertura del mercado estadounidense para la carne sin procesamiento y atacar los mercados de Corea del Sur, Japón, China y Sudáfrica. El año pasado, la industria exportó US$ 5.300 millones, lo que representa un aumento de alrededor de un 20% en comparación con 2007.
En el sector del calzado, la situación es complicada, porque el mercado sigue la lógica cíclica de la moda. Con la crisis y la alta volatilidad del dólar, las negociaciones para la temporada de verano en el Hemisferio Norte, tradicionalmente realizadas entre agosto y octubre, se vieron afectadas. Las ventas en noviembre bajaron un 20%, en valor, mientras que en diciembre se registró una reducción del 7%, según la Asociación Brasileña de Industrias de Calzados (Abicalçados). “La caída en enero, febrero y marzo será de un 20%”, dice Heitor Klein, director ejecutivo de la entidad. Pero agrega que si la moneda estadounidense se mantiene entre los R$ 2,20 y R$ 2,50 por dólar y no se da una transferencia de los precios a los insumos, una vez que el petróleo se sitúe por debajo de los US$ 50 podría venir la recuperación.
Aunque el sector vio cómo las ventas internacionales se redujeron desde US$ 1.900 millones de 2007 a US$ 1.800 millones el año pasado, las empresas que invirtieron en marcas propias fuera del país no hablan de un cambio de estrategia -ya que había buenos resultados, incluso antes de la devaluación-. Ése es el caso de Grendene, dueña de las marcas como Melissa, Ipanema Gisele Bündchen y Rider, que vendió un 21% más en el extranjero en los nueve primeros meses de 2008, en comparación con el mismo período de 2007. “No vamos a cambiar una estrategia que viene dando los resultados correctos en diferentes escenarios”, dice Francis Schmitt, director de relaciones con los inversionistas de la compañía, que exporta a más de 100 países.
Los sectores que aparecen como ganadores en la lista de AEB son pocos. Las estrellas son el azúcar refinado (cuyos envíos crecerán 20,6% este año), azúcar bruta (7,4%), el etanol (15,1%), equipos móviles (16,4%), medicamentos (3,7%) y café soluble (6,2%). Una lista que, de confirmarse, será magra para un país como Brasil.
http://www.americaeconomia.com/revista/228944-Made-in-Brazil.NotaRevista.note.aspx