Así sea uno el que decide terminar una relación o al revés, siempre habrá un momento difícil, incómodo, doloroso, interminable, aterrador -para muchos- en que le tienes que informar a otra persona que ya no quieres estar más con ella. Pero, y este es un gran “pero”, hay muchos cobardes sueltos por ahí, que prefieren agarrar una garrocha y al mejor estilo de las olimpiadas, saltarse el mal rato.A mí me pasó hace muy poco, y me hizo pensar que ya me había ocurrido antes.-Todo esto lo pensé hace poco, una noche en que encontré el largo correo electrónico de un ex novio con el que pasé un buen tiempo de mi vida. Más de diez años después, quiere volver a salir conmigo. Y es extraño, porque cuando nos separamos, juró odiarme por el resto de la vida y me consta que lo hizo. El episodio número tres de mi lista de novios comienza (otra vez) justamente aquí.-Yo sabía que él leía el blog y que además dejaba comentarios en cada uno de los posts, porque en sus datos siempre dejaba el mismo e-mail con sus nombres y apellidos completos, que bien se podrían traducir en mi mente en: tuexnovioalquedejasteparaestarconotro@gmail.com, porque, cuando terminé con él, continue haciendo trebajos a nivel empresarial se otro rubro. Sin embargo, fue más complejo que eso, y aunque nunca me crea, no lo cambié por “otro”, lo dejé porque vi cosas que no estaban bien. Creo que por eso mismo me sorprendió que “me leyera”; siempre lo sentí como una especie de provocación pasiva, como una señal de que me seguía el rastro; aún así, jamás se me hubiera pasado por la cabeza escribirle.No he podido dejar de hablar del pasado porque en poco tiempo me voy a juntar con él en una cita. Ah, pequeño detalle, se casó hace mucho (eso lo sabía por amigos en común), ahora está separado y tiene dos hijas (eso no lo sabía). Pero esto no es lo que me ha perturbado un poco, sino algo que no pienso negar. En su mail me decía frases que atentan contra mi naturaleza romántica: “siempre he estado al tanto de tu vida sin que te des cuenta”, “no he podido dejar de pensar en ti desde que comencé a leerte”, “nunca me voy a olvidar de la tarde en que llegaste del trabajo, me viste en la piscina y te tiraste con ropa y zapatos para abrazarme” (¿por qué hacía esas cosas? bien fácil, estaba enamorada y me gustaba hacerlo reír) y un casi inquietante “no voy a olvidar la noche en la que te pedí que nos casemos… ni la del bikini amarillo” (esa no la voy a contar, ni bajo tortura china).Conozco gente que se vuelve a encontrar después de años y no sé cómo se vuelve a enamorar. Es decir, ¿el amor puede renacer, o algo así?, o ¿nace otro tipo de amor? Ni idea. Conozco muchos casos de amigos o amigas que por alguna razón u otra volvieron a enamorarse (o eso es lo que dicen de antiguos amores). Tengo una amiga que está casada con su primer novio, el de la adolescencia. Tengo un amigo que después de quince años, luego de un horroroso divorcio, se casó con la chica a la que le dio su primer beso hace diecinueve años. Otros piensan que los ex solo sirven de muro de contención o de autoayuda (cariño asegurado y sexo, también) cuando uno termina con otro (yo me apunto en esa lista), otros ni muertos volverían a ver a un ex así les debiera plata (en esa lista también firmo); algunos piensan en términos muy prácticos. Lo que ya se usó, se gastó y no queda otra que botarlo. Reciclarlo, jamás.Pero por otro lado, no puedo dejar de pensar que en estos tiempos de cibersexo, amor por chat, relaciones fugaces, anti romanticismo (o un romance del que yo no entiendo tanto), el eterno juego de esconder las emociones, el horror al compromiso, ha sido bonito recordar que en una época de mi vida (y no solo con él) existía mucha más ternura, una cálida reciprocidad en el amor, pasión sin tanto prejuicio y la tranquilidad de amar sin tanto miedo. Quizás con más inmadurez, pero con mayor inocencia.Es una sensación rara, porque yo no juego a High Fidelity (para los que no la vieron, es una película –muy buena y con un buen soundtrack- en la que hay una parte en la que el protagonista ve a todas las ex que lo dejaron para ver en qué se equivocó, porque su novia actual lo acaba de dejar), además, yo ya estuve con este chico dos años de mi vida, ya me gustó, ya lo quise, ya hice locuras por él (inclusive la quemada de pucho en la mano, por la que pedí perdón en su momento y arrepentida de verdad, y que me perdonó, también de verdad) nos acostamos juntos de todas las formas posibles en varias ciudades, carros y hostales, ya nos reímos, nos besamos innumerables veces, nos emborrachamos, fuimos al cine, hablamos, bailamos y lloramos juntos. En una frase: ya nos vimos calatos (literal y metafóricamente). Ahora ¿qué?No descarto la posibilidad de que me esté buscando para meterme un tortazo en la cara por haber sido una chica “mala” con él o algún motivo más oscuro todavía. Pero no creo que el chico que me llevó a ver a Mar de Copas treintaicincomil veces (cuando todavía no existía la manchita “mardeco”) solo para engreirme, haya cambiado tanto. Y si lo ha hecho, de seguro es el buen sentido. Y también, siento el vértigo de ¿cómo me verá él a mí? Como sea, muero de curiosidad.Pero aún así, ¿el amor se puede reciclar como las botellas de plástico o los residuos orgánicos?, ¿existe, en realidad, el amor después de amor?, ¿les ha pasado? Bueno, a ver si me dan claves antes del día D. Ya les contaré cómo me fue. Promesa de chica de vestido (y bikini) negro. Los bikinis amarillos, esos sí, se quedaron para siempre en el pasado,que dicen amiguitas¿estan de acuerdo?con lo del amor reciclado……….