Rincon d gatita golosa hablando del odio y amor
Posted on : 02-02-2009 | By : gatita | In : General, Rincón de la gatita golosa
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Todos tenemos alguien con el que tenemos que lidiar a pesar de nuestro desprecio. Todos nos vemos alguna vez obligados a compartir momentos de esparcimiento o trabajo con algún personaje que nos produce arcadas. Todos conocemos a alguien a quien no toleramos, ni soportamos, ni admitimos, y por circunstancias geográficas o coyunturales (muy ajenas a nuestros deseos personales) tenemos que vivir y compartir cosas con ellos. He estado pensando y tal vez todo esto sea más que un karma, una prueba. De alguna forma la vida nos pide que aprendamos a ser pacientes y tolerantes con lo que no nos gusta, con lo que es diferente a nosotros; debe querer ver hasta dónde aguanta nuestra educación y compostura. En mi caso, a veces simplemente quisiera sacar el barrio que tengo adentro y desfogar toda mi ira y hacer más que evidente mi desprecio, pero felizmente la reflexión y la pausa todavía han hecho que la elegancia lidere y los pelos se mantengan en su sitio.Hace unos días, mientras me lamentaba por tener que soportar a esta mujer a quien no soporto pero con quien debo lidiar, me di cuenta que en realidad no estaba tan jodida como pensaba. Es decir, era cierto que esta mujercita podía ponerme los pelos de punta, pero también era cierto que de alguna manera yo tenía controlada la situación y todavía no me salían ronchas. Entonces entendí que mi tolerancia tenía que ver con que ambas pertenecíamos al mismo sexo y tal vez sus típicas majaderías no llegaban a tocar mis fibras más profundas porque de alguna u otra forma yo también las tenía, o ya las conocía o en todo caso las comprendía y ya era inmune a ellas. Y fue entonces que pensé en ustedes los hombres. Me di cuenta que para un hombre tener que tener cerca a una mujer despreciable era mucho más difícil (desprecio + otro género) y nuevamente no pude resistir gritar con los brazos abiertos: ¡pobres hombres!Estoy segura de que cada uno de los que está leyendo este post puede identificar sin reparos a una mujer con la que se tienen que manejar, a pesar de tener una pésima relación o una horrible energía. ¿No se les ocurre bien quién es? Permítanme darles una pequeña ayudadita.Una jefa. No todos han tenido una jefa mujer y no todos los que han tenido una jefa mujer, han tenido una mala relación con ella; pero puedo apostar a que muchos se han topado alguna vez con una jefa verdaderamente perra. Y tal vez su “perrez” no sea universal, es decir, tal vez con otros haya sido muy amable y el resto la haya encontrado agradable, pero contigo, particularmente contigo ha sido y es una maldita que no te mira a los ojos cuando te habla, “porque tú pelele eres mucho menos que yo”. Esas mujeres son aquellas que se pasaron la vida quemándose las pestañas en la universidad para sacarse la mejor nota y así conseguir el mejor puesto y así tenerte como subordinado y tratarte como un auténtico mamón. Son esas típicas mujeres que aparentan necesitar urgente un buen revolcón o una buena carcajada o cualquier tipo de emoción que las saque de ese infierno que las convierte en diablas. ¿Cómo lidiar con ellas? Creo que la mejor forma es demostrándoles una y otra vez lo eficientes que son y lo pacientes que son. No hay nada que le moleste más a esta mujer que no tener nada qué criticar. Haz las cosas bien y no podrá joderte y eso la joderá a ella. Una suegra. Este tema merecería todo un post o tal vez un blog entero. Qué difícil debe ser para un hombre tener que convivir con una suegra que realmente sea mezquina y miserable. Hago la salvedad del “realmente” porque ustedes los hombres están acostumbrados a quejarse de las suegras casi por inercia, de alguna forma siempre están tratando de buscarle errores cuando en la vida real hay muchas suegras muy amorosas y bastante respetuosas que nada tienen que ver con las brujas que describiremos a continuación. Brujas, esas que se meten en todo hasta donde menos las invitan; esas que se creen con el derecho de demandar, opinar e instigar sobre lo que haces y dejas de hacer. Esas que creen que porque te has casado con su hija ahora tú tienes que retribuirle a la familia entera (y en particular a ella) todo tu agradecimiento ya sea con regalos o con gestos de galantería o huevonería. Esas suegras que siempre te hacen sentir que tú eres muy poca cosa para su hija y para su “distinguida” familia (que por supuesto nadie conoce). Esas a las que no les importa incomodar con su tremendo trasero postrado siempre en el sofá de tu sala o en la única silla de terraza que aún te queda. Y me imagino que uno se pregunta: ¿cómo puede ser que yo esté enamorado de la hija de esta Munra, de esta fiera, de este orangután que no para quejarse? ¿Acaso ella se convertirá algún día en una mujer como su madre? ¿Y se han dado cuenta que casualmente el esposo de este tipo de mujeres es lo más bueno y manso del mundo? Y entonces el yerno nuevamente se pregunta ¿Por qué mi suegro no agarra sus cosas y la deja sola a este bicho? Pero pronto se corrige y se dice: mejor que no lo haga, después yo tendré que lidiar aún más con ella y después ¿quién podrá defendernos? El tema de la suegra odiosa , es muy complicado. Uno no puede mandarla a pelar papas porque al fin y al cabo es la madre de tu mujer y cualquier ofensa que le produzcas se la estarás produciendo también a tu mujer. Además tu mujer, por más que pueda aceptar que su madre es un “tantito” complicada, nunca va a estar en contra de ella, finalmente es su madre; y así como seguramente te defenderá frente a su madre, le toca defenderla frente a ti. ¿Pero cómo manejar a este tipo de energúmenas? ¿Cómo llevarse de la mejor manera posible con estas viejas ladillas? Creo que para que te amen debes de dejar de ser quien eres: cambiarte de apellido, de trabajo, de cara, de zapatos, de auto, de peinado, es decir: ser todo lo que no eres… pero como esa no es la idea, yo creo que una buena forma de callar la boca turrona de tu suegra es haciendo feliz a su hija. Y con esto no quiero decir que debas cumplir todos sus caprichos, simplemente que la mantengas feliz y la trates bien y si de vez en cuando puedes decirle a la reliquia histórica, al patrimonio cultural, que su comida está rica y que ese peinado “le queda muy bien señora”, no dudo que algunos puntitos te ganarás. Por último he seleccionado para ustedes a un tipo de mujer que también puede resultar ser muy despreciable y a la que “caballero nomás” hay que aguantar porque no queda de otra. Señores, con ustedes: la insoportable y manipuladora novia de tu amigo. Sí esa que lo único que quiere es alejar a tu buen y viejo amigo de ti. Esa que te mira con desprecio y apenas te dirige la palabra y esa que siempre está con su peor cara en las reuniones de amigos haciendo que el mongolito de tu amigo tenga que retirarse antes de terminarse su primera chela. Esa que le cambia de hábitos y hasta de moda a tu pata del alma, sí ese buen compinche con el que jugabas canicas y el que te acompañó en todas tus aventuras. Esa que piensa que eres un fracasado porque estudias artes o publicidad o cocina. Esa que siempre huele bien pero a la que le apesta el alma. Esa que solo quiere hacerle una cirugía a tu amigo y darle una buena lavada de cerebro para que así se olvide de ti y de todo lo que le remita a su pasado. ¿Por qué existe este tipo de mujeres? ¿Por qué se empeñan en romper lazos de amistad que tienen años de confección? ¿Qué le ve tu amigo a esa víbora? ¿Y que es mejor: hacer lo imposible para acabar con esa relación o unirse al enemigo? Igual que en el caso de las suegras, un hombre sabrá que cuando está enganchado con una mujer no hay amigo ni nada que los haga cambiar de opinión así que lo mejor que puedo aconsejarles es que jamás le vayan a hablar mal de su mujer, si es tan mala como parece el tiempo se lo hará saber, de eso esténse seguros. Mujeres odiosas (más que las de la tele) nos rodearán tanto a hombres como a mujeres por el resto de nuestras vidas. Junto a las cucarachas deben ser los especimenes más difíciles de eliminar. Pretender que ellas cambien es pedir demasiado, creo que lo mejor que podemos hacer es aprender a soportar y a ser más tolerantes, claro no sin perder la oportunidad de de vez en cuando meterles una chiquita, porque bien que se la merecen. Pongo dos comerciales. Un homenaje a las suegras. ………..Que opinan , ya regreso .

