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El retador amazónico
Tras concretar la compra de BrTelecom en Brasil, Oi se transforma en el nuevo rival de América Móvil y Telefónica. Y no sólo en Brasil.
por Dubes Sônego Arly Faundes
El duelo principal ya estaba anunciado. Los protagonistas en el ring, dos pesos pesados: la española Telefónica y América Móvil, del grupo mexicano Telmex. La corona en juego es el preciado mercado de telecomunicaciones latinoamericano, uno de los más rentables y de mayor crecimiento en el mundo. No obstante, a último minuto, se sumó un retador que está dispuesto a aguar la fiesta a los dos colosos de esta arena que parecía no tener espacio para otros luchadores.
Se trata de la operadora brasileña de telefonía móvil Oi, que tras adquirir en US$ 2.306 millones el control de su rival BrTelecom -más US$ 435 millones en deuda-, se transformó en la mayor operadora de telecomunicaciones de Brasil, con ventas anuales que en 2008 sumaron unos US$ 13.000 millones.
Y ya se está preparando para salir al resto de la región. Según analistas, en un par de años, la nueva compañía brasileña ganará musculatura y buscará en el quintal de sus dos competidores los clientes que le garanticen la sobrevivencia en el mediano plazo. Una batalla que podría comenzar con una asociación o adquisición en Argentina, Chile, Colombia o América Central. Y que podría seguir incluso en África, si Oi decide iniciar su internacionalización por países de lengua portuguesa.
“Luiz Eduardo Falco [presidente ejecutivo de la empresa] siempre ha dejado claro que sus ambiciones no se limitaban al mercado brasileño”, dice Elia San Miguel, analista de Gartner en Brasil. “Oi siempre fue una empresa agresiva e innovadora en términos comerciales y eso se debe al estilo Falco”.
No es una tarea fácil, son muchas las compañías extranjeras que han tratado de competir en telecomunicaciones en la región, pero han fracasado, como Bellsouth, AT&T y MCI, que vendió su participación en la brasileña Embratel a Carlos Slim. Pero lo atractivo es que América Latina es una región promisoria. Según un informe de IDC, en 2009 “seguirá siendo el mercado de TI y Telecomunicaciones que más rápido crece en el mundo”.
Oi no quiso dar opiniones oficiales a AméricaEconomía para esta historia. No obstante, los analistas apuestan a que Oi podrá suplir la falta de crédito, debido a la crisis internacional, con sus propios flujos. “Su capacidad de generación de caja crecerá significativamente con un aumento en la base de clientes”, dice Maria Tereza Azevedo, analista de la corredora brasileña Link Investimentos. Al tercer trimestre de 2008, su caja alcanzó US$ 700 millones. Su deuda también mejora: a fines de 2007, la compañía tenía una deuda líquida de 0,4 vez su Ebitda -en septiembre de 2008, la relación era de 1,5 veces- y con la fusión la cifra podrá llegar a 2,2 veces.
“Oi tiene un flujo de caja muy grande y muchos activos para dar como garantía”, dice Francisco Barone, coordinador del Programa de Estudios Avanzados en Pequeños Negocios y Emprendimiento, Acceso al Crédito y Medios de Pago de la FGV-Rio. Y en períodos de crisis, indica, las grandes compañías tienen mayor facilidad de conseguir crédito. Además el BNDES está capitalizado y mantiene líneas para inversión en América Latina.
Salir de compras es una ventaja que no comparten los gigantes de Telefónica y América Móvil. Como ya están presentes en la gran mayoría de los mercados grandes de la región, tienen problemas para hacer nuevas adquisiciones sin molestar a las autoridades que supervisan los entornos de libre competencia de cada país. Pero tienen la ventaja de manejar grandes volúmenes, contratos colectivos y un posicionamiento de marca fuerte.
Para competir, la brasileña podría comprar una empresa de nicho, que tenga servicios específicos de mejor calidad o posea una amplia infraestructura de transmisión de datos sin cables. De hecho, el mercado ya está hablando de posibles blancos de compra para la brasileña. Uno es Millicom International Celular S.A, compañía de origen sueco, con sede en Luxemburgo y presente en El Salvador (Telemóvil), Guatemala (Comcel), Honduras (Celtel), Bolivia (Telecel), Paraguay (Telecel), Colombia (Colombia Móvil), además de Asia y África. Según Maria Azevedo, de la corredora Link, la compañía “está medio dislocada en la región”, y podría tener interés en vender sus operaciones en ella. “Es una adquisición que haría sentido para la empresa brasileña”. Pero José Otero, analista de Signals Telecom Consulting, en Buenos Aires, dice que difícilmente Millicom abriría la mano de sus operaciones, por tener cerca de la mitad de ellas en la región.
Oi, que significa hola en portugués, también podría tener puesto un ojo en Chile y Argentina, buscando empresas con posiciones intermediarias de mercado. En el primero suenan nombres como Telsur y GTD Manquehue en telefonía fija, hoy dominado por Telefónica. En telefonía celular, la opción sería Entel PCS. En Argentina, una opción sería la compañía de internet por cable de banda ancha Fibertel, del grupo Cablevisión, que pertenece al Grupo Clarín y tiene actuación en un número limitado de ciudades, incluyendo Gran Buenos Aires, Córdoba, Bahía Blanca, Campana, Dolores y Corrientes. O una de las compañías de voz sobre IP lanzadas recientemente en el país.





