Rincon d gatita golosa te dice : Eres importante para mi..¡¡¡¡¡
Posted on : 30-01-2009 | By : gatita | In : Rincón de la gatita golosa
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Quiero que sepas que tu , eres importante para mi y todos uds tambiem , les cuento algo:
Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos. A cada uno le dio cuatro moños de color azul con la leyenda “Eres importante para mi” y les pidió a todos que se pusieran uno.
Cuando todos lo hicieron, les dijo que eso era lo que ella pensaba de ellos. Luego les explicó de qué se trataba el experimento: Tenían que darle un moño a alguna persona que fuera importante para ellos, explicándole el motivo y dándole los otros moños para que ellos hicieran lo mismo. El resultado esperado era ver cuánto podía influir en las personas ese pequeño detalle. Todos salieron de la clase platicando a quién darían sus moños. Algunos mencionaban a sus padres, a sus hermanos o hermanas, a sus enamorados o enamoradas o a sus novios o novias. Pero entre ellos había uno
que estaba lejos de casa. Este muchacho había conseguido una beca para la universidad, y al estar lejos de su hogar, no podía darle ese moño a sus padres o hermanos.
Pasó toda la noche pensando a quién se lo daría. Al otro día muy temprano tuvo la respuesta: Tenía un amigo, un joven que lo había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando las cosas no iban bien.
¡Ésa era la solución!.
Saliendo de clases, se dirigió donde su amigo trabajaba. En la recepción pidió entrevistarse con él. A su amigo le extrañó verlo y le preguntó el motivo de su visita. El estudiante se lo explicó y le entregó tres moños. Le pidió que se pusiera uno y le dijo que “al estar lejos de casa, él era el más indicado para portarlo”.
El joven ejecutivo se sintió halagado; no recibía ese tipo de
reconocimientos muy a menudo y prometió a su amigo que seguiría con el experimento y le informaría de los resultados.
Regresó a sus labores y ya casi a la hora de la salida, se le ocurrió una arriesgada idea: Le entregaría los dos moños restantes a su jefe, una persona huraña y siempre muy atareada, por lo que tuvo que esperar a que estuviera “desocupado”. Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en
la lectura de nuevos proyectos de su departamento. El jefe sólo gruñó “¿Qué desea?”
El joven le explicó tímidamente el propósito de su visita y le mostró los dos moños. El jefe, asombrado, le preguntó: “¿Por qué cree usted que soy
el más indicado para tener ese moño?”. El joven le respondió que lo admiraba por su capacidad y entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y estaba orgulloso de
estar bajo su mando.
El jefe titubeó, pero recibió con agrado los dos moños -no muy a menudo se escuchan esas palabras con sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba.
El jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los moños y el otro lo guardó en su camisa.
Se fue reflexionando mientras manejaba a casa. Su esposa se extrañó de verlo tan temprano; cuando le preguntó si pasaba algo, él respondió que no, que ese día quería estar con su familia.
La esposa se extrañó, ya que su esposo acostumbraba llegar de mal humor. Él preguntó por su hijo. La esposa lo llamó – estaba en el piso superior. El hijo bajó extrañado también y el padre sólo le dijo: “Acompáñame”. Ante la
mirada extrañada de la esposa, ambos salieron de la casa.
Él era un hombre que no acostumbraba gastar su “valioso tiempo” en su familia muy a menudo. Tanto el padre como el hijo se sentaron en el porche
de la casa. El padre miró a su hijo, quien a su vez lo miraba aún
extrañado. Empezó a decir que sabía que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de momentos que sabía eran importantes. Le mencionó que
había decidido cambiar, que pasaría más tiempo con ellos, ya que su madre y él eran lo más importante que tenía. Le mencionó lo de los moños y su joven ejecutivo. Le dijo que quería darle el moño y que el día en que nació fue el más feliz de su vida, que estaba orgulloso de él.
Todo esto mientras le prendía el moño que decía “Eres importante para mi”. El hijo, con lágrimas en los ojos, le dijo “Papá, no sé que decir. Yo había decidido suicidarme porque pensé que no te importaba. Te quiero, perdóname”
. “No, perdóname tú, hijo mío”. Ambos lloraron y se abrazaron.
El experimento de la profesora dio resultado: Había logrado cambiar no una sino varias vidas con sólo expresar lo que sentía.
Ése es el poder de uno: Expresar lo que sentimos y darle valor a los
detalles de la gente que nos ama.-POR ESO TE DIGO QUE ERES IMPORTANTE PARA MI.

