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“Las aventuras del mitayero”. Novela web…

Posted on : 28-11-2008 | By : Omar | In : De todo un poco

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LAS AVENTURAS DEL MITAYERO


por: Lando Gado Rioja

En medio de la densa neblina, entre el verde y tupido follaje; sentado en la vereda de mi tambo, contemplaba mi “trofeo”. Una sachavaca que habia cazado minutos antes, cuando saciaba su sed en un arroyo selva adentro. El sol ya estaba en levante coloreando de rojo carmesi´el horizonte. Miraba al frente entre el aun oscuro follaje; pensando en los mios. De lo que se alegraran, mi familia cuando vean el venado muerto que les servira de alimento por un buen tiempo.

“Siempre era asi” me decia, refiriendome a la rutina que siempre me tocaba . experimentar cuando salgo a cazar. Un dia era un ave, otro dia un animal. A veces regreso con las manos vacias, sin una presa y preocupado como es logico. soy responsable y uni co sustento de mi familia.
En estos momentos ya empiezan a clavarme sus aguijones los tabanos cuyas picaduras son el mismo diablo. Al ponerme en pie me sorprende un grito humano que sale del denso bosque. Era un grito que nunca habia escuchado en tantos años que llevo de cazador, era tan desgarrador que hubiera dudado si era humano o de algun ser desconocido; por lo que agarrando mi retrocarga y colocando de nuevo un cartucho previa retirada del casquillo ya disparado, me dispongo a partir hacia el lugar supuesto de donde habia sido escuchado el grito. Cerciorandome antes de que mi trofeo este en buen recaudo para que no sea devorado por los gallinazos que ya estaban revoloteando en las alturas, esperando un descuido para comenzar su festin.
- ja -me dije- tendran que verme muerto primero si quieren gozar mi venado.
y, mas podia mi curiosidad por saber quien emitio el grito aterrador, que ya me estaba desesperando por partir al lugar

Al llegar al lugar, no se imaginan ustedes que es lo que encontre., pues esto es lo que les voy a narrar en la proxima entrega, solo les pido que para continuar leyendo tengan a la mano un pañuelo o una pastilla gravol

Continua…

Rincon d gatita golosa ayudando a inspirarte…¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Posted on : 28-11-2008 | By : gatita | In : Rincón de la gatita golosa

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Tantas cosas tengo que contarles amigos, que:

Se me ocurrió que un escritor generalmente escribe dos “tipos” de obras: Por un lado las que le suponen un desafío, mayor o menor. Las que le hacen crecer como escritor. Las que le aportan algo, a él, como artista. Esas obras son generalmente las que uno mismo valora más. “Esta es mi mejor obra” dice el escritor, tras hacerla. Tal obra es la que más valor tiene, en efecto, desde los criterios literarios y las limitaciones del propio escritor. Si decimos: “Un hombre escaló el Everest, ¡menudo logro!” Alguien nos contestará: “Cientos de hombres lo escalan cada año, no tiene mucho mérito.” Pero si, en cambio, afirmamos: “Uno hombre cojo y ciego escaló el Everest”, entonces, amigo, habrás de reconocer el gran mérito que tiene.

 Con los escritores pasa algo parecido. Cuando se escribe algo en lo que uno se deja más cantidad de energía psíquica, quedando agotado, la satisfacción es el doble que cuando se escriben otras cosas. Y el escritor presentará su obra al público y este le dirá: “Tienes otras mejores.” Y claro que, desde el punto de vista meramente artístico o literario, puede tener otras mejores. Pero el propio escritor dirá: “Es que, resulta que, para mí escribir eso es como subir el Everest siendo una cabra. No hay nada más fácil. Pero esto otro sí que tiene mérito, porque siendo cojo y ciego en este terreno literario, he subido el Everest. Me ha costado más, pero lo he subido.” Y por eso tendrá el escritor toda la razón del mundo al afirmar que lo que desde fuera no es más que una de sus obras más insulsas, desde dentro no lo es, ni podrá serlo nunca. Al revés, se trata de una de las obras que le conformaron como escritor, como narrador, como poeta. Y, al cabo del tiempo, este tipo de obras, las de autosuperación, aunque en su mayor parte no tendrán ningún valor, o lo tendrán escaso para el lector, su valía es mayor de la que se pueda comprender en tanto que es precisamente gracias a ellas que ha sido posible escribir las otras, las valiosas, las importantes, las que darán renombre al escritor, las artísticas, las que aportarán algo a la sociedad o a los lectores.

 
Y he aquí el otro “género” de obras que escribe el escritor. Habiendo excepciones, las obras que más aplausos consiguen, las que, objetivamente, están mejor acabadas, son, curiosamente, aquellas que salieron por sí mismas, como si no hubiera hecho falta escribirlas, ni pensarlas, como si hubieran estado ahí, y de la noche a la mañana decidieran surgir, utilizando al escritor como medio de transporte hacia el papel. Es generalmente a estas últimas a las que llamamos “inspiración”. “Es que estaba inspirado”, decimos. “Fue ponerme y ya estaba escrita”. Son precisamente esas las que hacen que algunas veces te pregunten: “¿Y cómo se te ocurrió?” Pues, mira, no lo sé. Sólo sé que si no hubiera escrito las otras obras, las difíciles, las mediocres, las de autosuperación, no habría llegado a esta.